¿Y ahora qué?

Vaya por delante que lo primero es desear el mayor éxito al nuevo Presidente del Gobierno en España, Pedro Sánchez, a pesar de que su moción de censura me haya parecido una irresponsabilidad. Su éxito será nuestro éxito, pero si fracasa todos sufriremos las consecuencias.

He dedicado bastante tiempo a ver la moción y ha habido una serie de cosas que me han llamado la atención, sobre todo por alguna reacción (o falta de ella) en los medios de comunicación:

1 El nivel parlamentario actual es bastante pobre. Curiosamente, uno de los mejores parlamentarios es Mariano Rajoy. Su intervención glosando las contradicciones de dirigentes del PSOE con relación a su nuevo líder, así como los poco cariñosos comentarios realizados recientemente entre los nuevos socios de investidura ardería en Twitter si el autor de la misma fuese Rivera. Echaremos de menos su sarcasmo ahora que su tiempo político ha finalizado (o eso espero) por el futuro de su Partido.

2 Aceptar los Presupuestos del Estado para 2018 es una señal de que lo que realmente interesa a Sánchez es ocupar el poder, ya que es la herramienta que tienen los gobiernos para desarrollar sus políticas. ¿Cómo se pueden prometer una gestión progresista en su gobierno con un Presupuesto en el que se plasma una ideología de centro derecha? Salvo que el PSOE sea también de centro derecha, cosa no descartable, aunque entiendo que en ese caso no les habría apoyado Podemos.

3 Dentro de la verdad construida, llama la atención cómo ha corrido como la pólvora en las redes sociales la primera intervención de Ana Oramas, líder de Coalición Canarias. Sin embargo, su réplica a Sánchez no se comparte en Twitter. En ella, recoge velas y dice que confía en él, pero no en sus compañeros de viaje. Seguirá colaborando con el Presidente de turno siempre que se garanticen sus reivindicaciones para Canarias. Finalmente se abstuvo.

4 Se ha blanqueado la figura de Bildu. Sánchez no necesitaba de los votos de los herederos de ETA, pero en su intervención fue completamente condescendiente, buscando lo que supuestamente los une (el fin del heteropatriarcado, los derechos sociales, incremento de pensiones, etc.), como si fuese un partido de izquierdas. Utilizó únicamente el recuerdo de Isaías Carrasco y del resto de miembros del PSOE asesinados por ETA para echárselo en cara a PP y Ciudadanos, pero sin mencionarlo a la portavoz de Bildu. Les ha convertido en un interlocutor más, considerando sus votos igual de válidos que el resto. Según Sánchez, hay que reformar la Ley de Memoria Histórica, pero no se aboga por una Memoria Histórica en el País Vasco, donde se esclarezcan los más de 300 crímenes que no se han resuelto o se proteja la dignidad de las víctimas (se lo dejaremos a la novela Patria), para las que no hubo ninguna mención.

5 Sánchez reconoció a Baldoví (Compromís), que Valencia es una de las comunidades peor financiadas. Parece que la culpa fue del PP y no del acuerdo al que llegó el PSOE con ERC para la Ley de Financiación Autonómica (LOFCA). En ese momento se benefició a Cataluña en lugar de la Comunidad Valenciana, que era feudo (¡y tanto!) del Partido Popular. Lo que eché de menos es saber cuáles son las Comunidades sobrefinanciadas para así cuadrar el sudoku de la financiación autonómica durante su mandato.

6 En relación con el desafío de los separatistas catalanes, el nuevo presidente afirmó que Rajoy es en gran parte responsable de lo sucedido, recalcando su interés en que se mantenga el conflicto para permanecer en Moncloa. ¿Cómo va a justificar a partir de ahora Sánchez que las cándidas víctimas de esa pulsión popular (sic) estén en la cárcel? Mientras tanto, se coge el guante de una supuesta última oportunidad para la negociación, basado en la recuperación de leyes que fueron declaradas inconstitucionales. Veremos el recorrido que esto tiene. De igual manera, utilizó los concejales del PSOE atacados en Cataluña para echarlo en cara a PP y Ciudadanos, pero no lo mencionó ni a Campuzano (PDeCat) ni a Tardá (ERC).

7 Los nacionalistas vascos han tenido que explicar su cambio en el apoyo de un partido en el gobierno a otro en menos de una semana. No les fue sencillo. Huele a una pelea interna entre los que gobiernan y pactan y unas bases en las que ha calado la idea de que la derecha española es la causa de todos los males de la derecha vasca. En realidad, lo único importante para ellos es mantener las ventajas obtenidas en la negociación del Presupuesto de 2018, aunque bien es cierto que Aitor Esteban mencionó y asumió el riesgo de perderlas.

8 Ciudadanos se ha convertido en su principal enemigo. Sánchez quiere que Rivera sea su jefe de la oposición (a pesar de ser el único que le apoyó hace dos años y medio). El nuevo Presidente dice haber visto la luz con el candidato naranja, aunque les siga apoyando en Andalucía y municipios varios. ¿Habrá visto también la luz Rivera? Ahora tendrá que adaptar su discurso a una nueva oposición con un Presidente distinto.

9 Podemos intentó marcar la agenda del nuevo presidente, dar lecciones de cómo tiene que gobernar y hacer suyo el éxito de la moción de censura. Sánchez no entró al trapo. Como en el caso de los nacionalistas, necesitaba su apoyo el viernes, pero todos son conscientes de que el lunes ha empezado la campaña electoral, donde los socios serán los principales rivales en las urnas… solo que con uno de ellos en Moncloa y el otro en un chalet en Galapagar.

Y ahora empieza la disputa de cara a las próximas elecciones. Veremos en qué plazo y si cumple sus acuerdos con el PNV o con el resto de fuerzas con las que se entrevistó para recabar apoyos (lo cual puede no ser compatible). Pero no nos engañemos, para Sánchez lo importante no son los cambios a corto plazo, sino consolidar su liderazgo. No espero cambios radicales. Empieza la fase de deconstrucción de las normas emblemáticas del PP, donde encontrará apoyos sin mucho esfuerzo. Ha recibido un cheque en blanco y con él gobernará. Los cambios mayores se guardarán para la siguiente legislatura.

Mientras tanto, veremos cómo reaccionan los independentistas cuando Sánchez les diga que el derecho de autodeterminación no es negociable. Igual hasta termina ofreciendo al PP una gran coalición con él de Presidente… por responsabilidad de Estado.

2 comentarios en “¿Y ahora qué?

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