Snuff movie inversa

Lo siento, me equivoqué, pero me volverá a suceder. Confié en la bondad del 98% de la población y pensé que ciertos medios de comunicación habían exagerado con relación a la tesis de Sánchez y que simplemente había cometido errores tolerables dentro de un thrillermediocre. Sin embargo, las últimas informaciones publicadas apuntan más bien a una snuff movie inversa: En lugar de sacar trozos de un cuerpo, han intentado hacer un cuerpo con trozos, con el consabido resultado ora cómico ora cutre de todo copia-pega chapucero.

Resulta que, a este paso, pasaremos de pensar que todo era original, salvo algunas cosillas, a sospechar que todo era plagio, salvo algunas cosillas. La explicación oficial por parte de Moncloa es que han cometido un error involuntario al copiar, aunque en realidad han copiado hasta el error. Menos mal que Sánchez ha anunciado que lo van a subsanar en una próxima edición… si es que alguien se atreve a publicar de nuevo su worst seller, que llevaba únicamente 10 ejemplares vendidos antes de la polémica.

Eso sí, por favor que alguien me explique por qué sale el Gabinete de Presidencia (que se paga con los impuestos de todos) para defender al Doctor Sánchez. El personaje que tenemos de Presidente es un fraude (más allá de ser de izquierdas o de derechas) y debería ser capaz de defenderse solo. Estamos pagando las consecuencias de tener de gobernante a un Príncipe Azul que cree ganar los debates electorales por ser el más alto (o el más guapo, que no lo dijo él por su infinita modestia, pero lo añado yo).

En cualquier caso, si seguimos reconociendo a Leonardo Dantés como cantante, no veo por qué Sánchez no puede ser considerado como su homólogo en el campo de los Doctores en Economía (aunque el primero sea mucho más original). Y es que para calificar su Tesis doctoral, me vienen nombres mil. Su tesis ha sido la p…a

https://www.youtube.com/watch?v=HCTZkKQRRf8

Quien a máster mata a tesis muere

Puedo prometer y prometo (tal y como escribió Fernando Ónega y pronunció Adolfo Suárez) que éste fue el pensamiento que vino a mi cabeza al observar el rifirrafe parlamentario entre Rivera y el Presidente con motivo de la tesis doctoral de Pedro Sánchez. Me sorprendí al constatar que mi pensamiento ya había sido publicado en Twitter, por lo que no puedo arrogarme el copyright del ingenioso comentario. Un blog de tan alto prestigio como éste no se puede permitir resbalones de esa naturaleza, no vaya a ser que la exigua minoría que lo lee deje de hacerlo.

El miércoles quedé impactado al ver las manos de Sánchez, otrora vigorosas, fuertemente entrelazadas en estado de oración, rogando a Dios (o al Diablo) que le diese paciencia, porque si le daba fuerza subía al escaño del insolente vecino para partir la cara al niñato que osaba sembrar dudas acerca de su tesis. De nuevo estoy usando un chiste no original, ¡ups!. Fue un duro ejercicio de autocontrol a medias, finalizando con un os vais a enterar como desfogue justo y necesario para que su vena yugular no estallase. Menos mal que no le vimos el día siguiente, cuando dos medios de comunicación lo acusaron de plagio en su tesis. Si su gran enemigo de coalición parlamentaria hubiese estado cerca (el único que no siembra dudas en cuanto a su doctorado, todo hay que decirlo) seguro que le hubiese dado un buen consejo: ¡Exprópiense!

Afortunadamente para el Sr. Sánchez, Turnitin, PlagScan y otras herramientas informáticas le han ayudado a demostrar que su nivel de incorporación de textos no originales ha sido aceptable y que no puede considerarse plagio. Pensaré entonces que los extractos publicados en ABC, OK Diario o El Mundo no son más que pequeñas muestras de errores tolerables que el doctor en economía por la UCJC cometió en la redacción del texto. Todo es original salvo algunas cosas. También creeré en su presunción de inocencia (igual que en la de Casado) con relación a las ayudas que algunos le acusan de haber recibido por parte de otros autores de la tesis, incluido un miembro de su Tribunal. Si le acusan de algo, hay que demostrarlo.

Curiosamente, la solución a todos sus problemas ha consistido en publicar en TESEO una tesis que ya estaba publicada en TESEO (aunque os lo parezca, no es una contradicción: es Sánchez). Ahora mismo, el conflicto con los medios de comunicación es la consideración del término plagio, que puede ser legítimo emplear en lenguaje periodístico, pero quizá no en el concepto académico o penal del mismo. Es posible que pecaron de exceso de celo, aunque no se puede acusar a los medios de publicar falsedades (¿o es que los medios de izquierda no habrían publicado lo mismo en el caso de tratarse de un líder de derechas?).

Parece que la Tesis fue de thriller, pero no de snuff movie. Si los medios hubiesen optado por otros términos como irregularidades, incoherencias, errores o chapuzas (es decir, corroborar que la tesis era un bodrio) tendrían mayor margen para seguir criticando al mediocre doctor durante bastante tiempo. Pero si acusan de plagio y se demuestra que no lo es (o al menos en el sentido penal del término), pierde fuerza el hecho de que la tesis doctoral fuese superficial, banal o inane.

Por eso, Pedro Sánchez tiene razón. Es doctor gracias a un bodrio cum laude de tesis original al 87% evaluada por un bodrio de Tribunal legal compuesto por miembros afines y mediocres. Ahora, espero que se relaje, tome una tila, mejore su autocontrol, recuerde cuando llamó indecente a su predecesor, siga practicando running o falconning (que se le ve muy estresado) y se dedique a gobernar en interés de todos. O, mejor aún, que convoque elecciones ya.

Necesitamos empezar a ocuparnos de lo importante.

El Príncipe Azul

Os pido a las niñas que queríais ser princesas que no os lamentáis más de los cuentos de hadas y del trauma que os supuso que os enseñasen a vivir soñando con la llegada de un príncipe azul. Porque para trauma, el mío: Yo tenía que ser ese príncipe azul. Pero los príncipes son guapos, seguros, tienen pasta, nunca se asustan y consiguen que la princesa se enamore a primera vista de él al salvarla. Y también la segunda y la tercera…

Y así, se supone que yo debía ser alto, fuerte, valeroso y un poco simple para escalar a una torre inaccesible y besar en los labios a una mujer muerta. Que hace falta ser necrófilo… Otra opción era convertirme en un superhéroe, pero mi alergia a los disfraces y a marcar paquete vestido de negro como un vampiro, hacía escasas mis opciones de conquistar a Kim Basinger. Además, se supone que el premio era encontrar una chica a la que que no conocía de nada (bastante guapa, eso sí), delicada y totalmente dependiente de mí y a quien tendría que solucionar la vida… Viéndolo con perspectiva, tampoco era un planazo.

No obstante, a la hora de buscar a la chica de mis sueños, tengo que reconocer que me gustaban las protagonistas de las películas de Disney. La primera en la que me fijé fue Ariel, una Sirenita inquieta y valiente, que emigra hacia un mundo nuevo… en busca de un guaperas. Con Bella, una chica soñadora y amante de la lectura, tuve un halo de esperanza al ver cómo se fijaba en una Bestia más fea que Picio (aunque bastante cachas y con un castillo)…  pero al final se transforma en un guaperas. Y ya lo terminó de rematar Esmeralda (una encantadora gitana, valiente e idealista) que demostró lo cruel que es para los feos que la protagonista del cuento te quiera como amigo (¡toda mi solidaridad con Cuasimodo!)… porque se ha fijado en un guaperas.

El que parecía inteligente, en realidad era malvado. Los simpáticos, ya sean el cangrejo Sebastián, el criado Lumière o las Gárgolas, quedaban para vestir santos o, como mucho, firmes aspirantes a Pagafantas. Total, que me veía fuera de sitio en el mundo de los cuentos y la genética tampoco me acompañaba. Pero no me dejé vencer ni por la adversidad ni por la resignación. Esa experiencia vital me hizo crecer como persona y declararme contracultural. Mi descendencia estaba en juego.

Decidí entonces poner en valor mis otras virtudes (simpático, agradable, interesante, buena gente… entre otras muchas que no es plan mencionar ahora que estoy fuera del mercado), alejadas de los parámetros de aquello a lo que se supone debía ambicionar. Pero, que conste, no guardo rencor a las aspirantes a princesitas por no haberse unido a la contracultura y haberme convertido en su oscuro objeto de deseo. Más bien, lamento las penalidades que debieron pasar al ser descubiertas por sus crueles madres viendo Pippi Långstrump o Shrek a escondidas, mientras empezaban su duro proceso de liberación.

Soy feliz con la vida que he vivido. He tenido la suerte de compartir tiempo con mujeres que tenían sitio para botas, libros, cuchillos, vasos (…); y tiempo para bailar, correr, descansar y tirarse en la hierba a ver pasar el cielo (…); soñar, fracasar y empezar de nuevo. Y por haber terminado junto a una cariñosa Reina con falda y pantalones, donde su ternura se ve acompañada por sueños, autonomía, valor, coraje y una inmensa paciencia para aguantarme. Bueno…, para ser honestos, en realidad a veces, que la vida tampoco es un cuento de hadas 😝

Feminismo, ¿de izquierdas o de derechas?

Para la RAE, feminismo es “Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre”. Con esta definición, el feminismo no es exclusivo de derechas o de izquierdas: es transversal. Pocas personas pueden oponerse a ello hoy día. De hecho, España ya tendría una Constitución feminista, tal y como se puede leer en su artículo 14, donde se recoge la igualdad de todos los españoles, sin que quepa ningún tipo de discriminación por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Aunque todos deberíamos declararnos feministas sin rubor, un grupo amplio de personas siente rechazo ante este término, incluso mujeres. El prejuicio que se tiene hacia la palabra hace que se defina qué tipo de persona es, su ideología, a qué partidos vota, etc. solo por declararse feminista. Es el mismo proceso mental que se utiliza para establecer el estereotipo de una persona que se define católico, musulmán, sindicalista, empresario o agricultor. Pero la realidad es mucho más dinámica que la rigidez de los apriorismos.

Se puede ser feminista de muchas maneras, aunque yo me fije en dos planteamientos. El primero está enfocado en una igualdad de suma cero. La sociedad está configurada por una serie de estructuras de poder que han de ser repartidas de manera igualitaria entre hombres y mujeres. Esto implicaría una lucha, ya que espacios de poder que anteriormente estaban ocupados por hombres pasarían a estar desempeñados por mujeres. Unos ganan y otros pierden. Esto responde a planteamientos de justicia social o de reparto de la riqueza, que han sido tradicionalmente defendidos por la izquierda. Corrección de una situación injusta mediante la lucha de clases (en este caso de géneros), donde se pase de una sociedad masculina a una sociedad igualitaria o a una sociedad femenina.

Un segundo planteamiento responde a la preocupación capitalista (derecha) de generar mayor riqueza mediante la utilización óptima de recursos productivos (como es el talento humano), que están actualmente infrautilizados por una sociedad poco eficiente en el empleo de los mismos. Existen, por tanto, incentivos para promover la igualdad de género, ya que el resultado de un mayor protagonismo de la mujer implica la incorporación en la sociedad de mucho más talento y más diverso. El resultado no ha de ser un reparto del poder, sino la creación de nueva riqueza y de mayor bienestar, de la que nos beneficiemos tanto mujeres como hombres en una nueva sociedad igualitaria.

Como me considero una persona moderada pienso que, entre estas dos posiciones, en un punto medio se encuentra el equilibrio. Es evidente que una transformación social implica no pocas luchas y callos pisados en un mundo que sigue siendo machista, pero no lo es menos que para repartir la riqueza, primero hay que generarla. No obstante, más allá de las preocupaciones de un lado de crear un tipo de sociedad o de otros por generar más riqueza, la transversalidad posiblemente se encuentre en la posibilidad de todas las personas (mujeres y hombres) de poder elegir libremente qué opciones quieren tomar en su vida en igualdad de condiciones. Ése ha de ser el rol del Estado. Y creo que la solución viene más por incentivos que por cuotas.

Caeríamos en un inmenso error si construimos el relato feminista mediante una condena de nuestra historia. Hemos llegado al mejor momento feminista de la historia a pesar y gracias al camino recorrido conjuntamente entre hombres y mujeres. Y el reto es que estemos viviendo el peor momento feminista de la historia que está por venir. Si bien es cierto que hubo 50.000 mujeres asesinadas por brujería en Europa (de las que únicamente fueron 20 en España y no constan registros en América Latina), no es menos cierto que el número de hombres asesinados por su ideología, raza o religión (o combatientes en guerras absurdas) hasta hace apenas unas décadas también se puede contar por millones.

El mayor protagonismo de las mujeres en nuestra sociedad es consecuencia y causa de la ingente transformación de nuestra sociedad en los últimos años. Aun así, todavía hay mucho camino por recorrer, dentro y fuera de ella, porque ¿cómo será el mundo cuando incorpore el inmenso talento de las mujeres en el mundo islámico, China, India u otras sociedades que todavía tienen un camino más amplio por recorrer que el nuestro?

Como no tengo hijas que me inspiren en el feminismo, tendré que buscarlo en el modelo de sociedad que vivirán mis hijos. A lo largo de la historia, únicamente las sociedades abiertas e inclusivas han triunfado.

PD: Si cambiamos el término género por el término raza, creencia, región o pobreza llegaréis a la conclusión de que el planteamiento puede ser el mismo.

El viejo ordenador

Una de las noticias que más me ha impactado este verano es descubrir que Pablo Casado mantiene todavía su viejo ordenador de más de 9 años de antigüedad. En su descargo hay que señalar que es preferible que te acusen de un cierto síndrome de Diógenes a ser tachado de insensible medioambiental por haberte deshecho del equipo sin conservar el recibo de entrega en el correspondiente punto de reciclaje de tu ciudad. Porque siempre te van a acusar de algo. Estoy convencido de que Pedro Sánchez guarda el comprobante del equipo informático en el que preparó su tesis doctoral, aunque ello impida demostrar que las palabras atribuidas al exministro socialista Miguel Sebastián son simple fanfarronería.

En cualquier caso, después del famoso compi yogui de nuestra actual reina en conversación privada con un amigo en apuros, el ofrecimiento de Casado para entregar su viejo ordenador a un juez se convierte en una decisión un tanto temeraria. Mientras confía en el secreto de sumario, el proceso para demostrar su inocencia (aunque yo creía que se tenía que demostrar la culpabilidad…) puede convertirse en un juicio a la juventud del actual presidente del Partido Popular.

Aunque yo carezco de la relevancia del personaje en cuestión, quiero adelantarme al hecho de que algún equipo informático por mí usado (en los cada vez más lejanos tiempos de mi juventud) caiga en manos inapropiadas. En el hipotético caso (muy remoto y poco probable) de que hubiese recibido cadenas de mensajes con mujeres ligeras de ropa y hubiese osado realizar algún comentario halagador de las mismas (mucho más remoto y mucho menos probable), os rogaría que por favor no penséis que el motivo fue la cosificación de la mujer en la que caen los estereotipos heteropatriarcales (ni siquiera en el caso de las curvas de Gisele Bündchen), o tampoco por las contradicciones en las que otros políticos caen, sino simplemente por las inseguridades propias de la edad y la necesidad de aceptación social.

En cualquier caso, volviendo a Pablo, creo que el mayor interés por su trayectoria académica es (o debería ser) periodístico y no judicial. Sabemos que no fue un crack en las aulas. Su abnegada vocación por el servicio público desde la juventud, provocó que tuviese que dejar ICADE por la Cardenal Cisneros, donde le convalidaron muchas asignaturas y aprobó en el último año casi la mitad de la carrera. También se sabe que su master predoctoral (que luego no utilizó) fue obtenido en gran medida por las convalidaciones y por unos trabajos manifiesta haber entregado. Pero no le corresponde a Casado demostrar que lo entregó, sino a los que le acusan de no haberlo hecho.

Pablo y Pedro sabrán cómo picaron piedra para conseguir las titulaciones que actualmente poseen. Y ellos sabrán qué es lo que quieren demostrar o no. Y los periodistas o los ciudadanos decidiremos si ello es relevante para nosotros o qué justificaciones necesitamos para dar el apoyo a alguno de ellos (o a ninguno de los dos). En cualquier caso, yo no necesito que mi Presidente sea un erudito. De hecho, muchos eruditos son pésimos gestores. Yo quiero que mi Presidente tenga la humildad de rodearse de gente mucho mejor que él, ideas claras, liderazgo y capacidad de gestionar un equipo que proporcione bienestar a los españoles.

Y, mientras no se demuestre lo contrario, confiaré en su inocencia mientras espero que se dediquen a los problemas que son verdaderamente importantes