Bisagras

Las bisagras no se mueven. Se mueven las puertas. Las bisagras permiten giros de 360 grados. Los marcos los limitan.

Muchas personas aceptan acríticamente las metáforas políticas de los periodistas. Es lo que sucede con Cs y su papel como partido bisagra. En realidad, es un símil muy potente… sobre todo si somos conscientes de cómo en realidad funcionan las bisagras. De acuerdo a la RAE, la bisagra es un herraje de dos piezas con un eje común que sirve para unir dos superficies permitiendo el giro de ambas o de una sobre la otra. Las bisagras instaladas en las puertas son las más comunes. Para que cumplan su función deben tener el tamaño necesario para soportar el peso de la puerta, ayudadas por unos tornillos que tengan la fuerza suficiente para sujetarlas al marco. Una bisagra bien instalada no se mueve. Permite que la puerta se desplace sin chirridos, centrada en su eje y limitada por el marco. Si la instalación es deficiente, la puerta baila y no cumple eficazmente con su misión, pudiendo incluso estropearse y dañar el suelo.

Más que Cs, los partidos políticos que verdaderamente han desempeñado el papel de bisagra en la España constitucional han sido los nacionalistas. Sus tornillos eran una Ley Electoral que les proporcionaba una fuerza superior a la que tienen por el número de votos que obtienen en el conjunto de España. Estas bisagras nunca tuvieron problemas para girar 360 grados si era necesario, pactando tanto con PSOE como con PP mientras eran engrasadas con un módico precio. Como en nuestro país siempre ha vendido la pelea entre las dos Españas, el partido mayoritario pagaba gustoso un injustiprecio a cambio de librar a media España del dolor de sufrir el gobierno de los malvados de izquierda o de derecha. El nacionalismo no tenía que moverse. Los partidos mayoritarios acudían gustosos a él.

Ante la sangrante situación que vivían los ciudadanos que no contaban con el soporte de un partido nacionalista, surgieron dos partidos políticos indignados con la política de pactos de PP y PSOE. Primero UPyD y después Cs. Cuando se crean nuevos partidos, no tienen peso para influir. Por ello, su intención original no fue ser partidos bisagras, sino mostrar que otra forma de hacer política era posible. Rosa Díez creó UPyD hastiada de Zapatero, no para pactar con él. Lo mismo sucedió con Ciudadanos, que fue originalmente una escisión socialdemócrata en Cataluña contra el nacionalismo de Maragall. Paradójicamente, ambos partidos terminaron como refugio de votantes conservadores cansados de la corrupción del PP y de la tibieza que mostraba a la hora de defender alguno de sus valores tradicionales (como la bajada de impuestos).

La situación política fue evolucionando. Entre UPyD y Cs sobrevivió este último, tras descartar Rosa Díez la fusión de ambas formaciones tras las elecciones europeas de 2014 y verse abocada a la desaparición. Cs decidió en ese momento evolucionar de su posición socialdemócrata original a un planteamiento liberal que no existía en España. Esta estrategia tuvo aceptación por parte de la sociedad, lo que permitió a Cs ser factor decisivo para la gobernación, como se vio en Andalucía apoyando el gobierno de Susana Díaz en 2015. El incremento de votantes le permitió tener un tamaño suficiente que permitiese sostener una puerta, dejando atrás la pureza de la lucha por unos ideales al apoyar un gobierno manchado por el caso de corrupción de los EREs. Esta posición se repitió en el Pacto del Abrazo, donde Rivera voto a favor de Pedro Sánchez en su fracasado intento de investidura tras las elecciones de diciembre de ese mismo año. En ese caso, la bisagra no tuvo el suficiente tamaño y se repitieron las elecciones.

Pero quien está en política, más que resignarse a ser bisagra, pretende ser puerta. Más que ayudar a que se muevan los otros, ser el que se mueve. Porque Cs defendía unos determinados valores: regeneración política, liberal en lo económico (parecido al PP) y liberal en lo social (al estilo del PSOE). ¿Por qué resignarse a ser segunda o tercera fuerza política y no aspirar a ser el partido más votado? ¿Acaso no lo logró Macron en Francia venciendo a los partidos tradicionales? Rivera vio la crisis en la que estaba sumido el PP e hizo una apuesta para sustituirlo como fuerza dominante del centro derecha, abierto a la posibilidad de gobernar con un PSOE que también estaba en plena decadencia. Y estuvo a punto de lograrlo. Recordemos que Cs ganó las elecciones catalanas de 2017 y estuvo cerca de gobernar. Este resultado fue un importante espaldarazo para su formación y, si Rajoy hubiese convocado elecciones ante la moción de censura de Sánchez en junio de 2018, podría haberlas ganado. Las encuestas le situaban en primer lugar… y el PSOE aparecía en algunas como cuarta fuerza política.

Pero no fue así, y Sánchez se hizo con el poder legítimamente, pero por la puerta de atrás y con una alianza de todas las fuerzas populistas y nacionalistas del hemiciclo. España entró en un nuevo escenario político: el Frankenstein. A Rivera le resultaba más cómodo ser la oposición centrista al PP de la corrupción que tener que compartir la oposición con ellos frente al bloque de la izquierda, como se vio en la foto de Colón. De esta manera llegaron las elecciones generales de mayo de 2019. Cs estuvo a menos de 250 mil votos de convertirse en el principal partido de la oposición. El tiro al palo se repitió un mes más tarde. Cs se quedó a las puertas de ser el primer partido del centro derecha en muchas autonomías y ayuntamientos, pero se vio lastrado por la frustración de las elecciones anteriores y una menor implantación territorial. Ante un escenario cada vez más tenso, su única alternativa fue convertirse en la muleta del PP… excepto en Castilla La Mancha.

Mientras se cerraban los gobiernos locales y regionales, se abrió un largo periodo de 6 meses que llevó a la repetición de las elecciones generales. Y ése fue el inicio del fracaso para Cs. Para ser sinceros, Rivera estaba en una encrucijada de difícil salida. Y lo peor de todo es que tenía razón, como se demostró posteriormente. Sánchez nunca quiso pactar con él. No hay más que ver a las personas que envió a Ferraz para gritar ¡Con Rivera, no! Su intención fue siempre convocar nuevas elecciones en las que mejorar su resultado. Quería pactar con su banda, pero desde una posición de mayor fuerza. Sin embargo, no era menos cierto que una vez Rivera había visto tan cerca la opción de convertirse en puerta, no quería aceptar su fracaso y resignarse a ser bisagra. Sánchez y su pléyade de asesores fueron capaces de transmitir la idea de la ambición del líder de Cs, mientras que Rivera fracasó al transmitir que era Sánchez quien tenía que decidir si iba a setas o a Rolex. Estuvo demasiado ocupado ese verano con su ajetreada vida sentimental. El resultado es por todos conocido. Sánchez se desdijo de lo afirmado en la campaña electoral y realizó su modificado.

Cs fracasó, Vox ocupó la posición de rival del PP por la derecha, Rivera se fue a su casa y Arrimadas ocupó su lugar. La serie de Netflix continuó cambiando los papeles protagonistas. El PP tenía dos opciones: luchar por ocupar el centro o pelear el espacio de la derecha con Vox. Optó por la primera. Cs se quedaba sin espacio político. Como actores en busca de guion, Arrimadas asumió como quimérico el objetivo de ser puerta y se resignó a ser bisagra. Pero no es lo mismo ser bisagra cuando estás en ascenso que cuando estás en declive. Como le sucedió al CDS en los 90. A esto se le sumó que Cs era una bisagra muy disminuida con una fuerza muy limitada para movilizar puertas.

Cs modificó el marco que estableció tras la moción de censura, de forma que le permitiese abrir 180 grados en lugar de 90. Su intención fue recuperar puntos de encuentro con el PSOE con el nuevo escenario que ha supuesto la pandemia… pero estamos hablando del PSOE de Sánchez, que a su vez está pactando con Bildu, Podemos, ERC y demás sospechosos habituales. Cs se convirtió en una bisagra de segunda mano frente a la bisagra principal morada, adornada con púas secesionistas, cuyo verdadero anhelo es destrozar el marco actual… y que nunca llorarían si la puerta del PSOE es destrozada o el suelo que pisamos los ciudadanos (sobre todo los madrileños). La conclusión es que la puerta no se movió, la bisagra sí… y empezó a bailar. Con movimientos como la moción de censura en Murcia, Cs ha dado la percepción de que en lugar de ser bisagra se ha convertido en veleta, buscando el viento más propicio para ocupar titulares que le permitan volver a ocupar un lugar relevante en la escena política. Justo la mejor receta para caer en la irrelevancia.

A mí siempre me han gustado las bisagras, las fronteras o los puentes. Nunca he tenido problemas para relacionarme con personas muy diversas y aprender de ellas, tanto en mi vida profesional como en la personal. Es más, lo disfruto. Pero en política, más que de bisagras soy partidario de los marcos. Sobre todo del marco constitucional. Es una lástima que en España tengamos que pensar en partidos bisagras por la infantilización de nuestros líderes políticos. En países como Alemania los equivalentes al PP y el PSOE gobiernan juntos sin necesidad de Celestinas. Por desgracia, actualmente tenemos en marcha una burda lucha por el poder, no un pensamiento por el beneficio de los gobernados. ¡Pero si hasta hace nada se criticaba al PPSOE por ser muy parecidos! Y lo mejor de todo es que era verdad. Por tanto, lo que necesitamos no son partidos bisagra, sino políticos bisagra. Personas que se breguen en la obtención de consensos amplios en temas que verdaderamente preocupan a la inmensa mayoría de la sociedad, aceptación de la legitimidad del rival político y disputa limpia en los temas en los que se disiente. Casi nada.

Nuestra lucha en la sociedad actual es entre populismo y democracia. No comunismo y fascismo. No izquierdas y derechas. Lamentablemente tenemos a un Presidente que debe todo su poder al populismo y al nacionalismo excluyente y a una oposición infantil liderada por mediocres. Y todo en mitad de una pandemia…

Liderazgo

No sé si estamos en la peor crisis que hemos vivido o si la peor crisis está por venir. Lo que sí tengo claro es que en España necesitamos de un liderazgo fuerte que nos ayude a salir de esta crisis sanitaria y económica lo antes posible. Una persona que esté al frente de toda la sociedad y sea capaz de coordinar los esfuerzos que todos estamos realizando. Hemos entrado juntos en una crisis global, cuyas trágicas consecuencias eran difícil de prever hace apenas unos meses, y juntos hemos de salir. Esto implica un liderazgo inclusivo que articule la colaboración entre todos los que tienen la capacidad de aportar valor e ideas, ya sean de izquierdas o de derechas, ricos o pobres, públicos o privados, mujeres u hombres.

Lamentablemente, en estos últimos días se empieza a hablar demasiado de la mala política mientras existen personas que no tienen apenas tiempo libre y que luchan encarnizadamente contra la enfermedad. Una oportunidad perdida, ya que la primera reacción por parte de todos partidos políticos (menos de los separatistas) ha sido de colaboración y aprobación de las medidas excepcionales que el Gobierno ha propuesto. Era el mejor punto de partida para ejercer un liderazgo no autoritario que aunase voluntades. Sin embargo, el Gobierno ha estado dos semanas sin llamar a los líderes de la oposición, quienes van a tener que convalidar en el Parlamento los Decretos del poder ejecutivo para luchar contra la crisis (negociando las modificaciones que ellos consideren beneficiosas para los ciudadanos). En eso consiste la democracia.

En este sentido, hay decisiones que son complicadas de comprender. Por ejemplo, el Gobierno Central no tiene competencias para la compra de material sanitario desde que fueron transferidas a las Comunidades Autónomas en 2002. Esto ha dificultado la creación de un mando único sanitario ágil y ha llevado a esperpentos como la fallida compra de los test rápidos. Hubiese sido mucho más sencillo realizar un acuerdo con una o dos Comunidades, con experiencia en la gestión de este tipo de compras, soportándolas con lo que el gobierno puede aportar: capacidad financiera, diplomática y logística. Lo más inteligente hubiese sido dar esa responsabilidad al menos a una región gobernada por la oposición, como Madrid (la Comunidad con más afectados), de manera que se generase una responsabilidad compartida (para los aplausos y las críticas). Todos remando en la misma dirección, en lugar de las críticas de Ayuso al gobierno por no darle material y ahorrándonos la campaña organizada por medios como la Cadena Ser contra la Presidente de la Comunidad.

En una crisis hay que generar confianza, para lo que es necesario dar respuestas concretas a las preguntas que te hacen periodistas libres; admitir el mayor número posible sin censura previa; dar datos; reconocer las limitaciones o el desconocimiento. 30 segundos es tiempo más que suficiente para responder a las preguntas que te realizan. En cambio, nos estamos acostumbrando a respuestas interminables, que es la mejor manera de no responder a nada. En sus dos últimas ruedas de prensa Sánchez respondió 6 respuestas en 40 minutos. ¿Cómo quieren que nos quedemos con ideas claras de lo que nos quieren transmitir? ¿O es que no tienen las ideas claras? Sabemos que la claridad y la concreción son harto complicadas para un Gobierno precario que estaba diseñado para la ambigüedad (para hacer ver a sus socios que cedía en temas importantes sin ceder), pero las urgencias y prioridades de hace apenas dos meses han quedado (espero) enterradas.

Aunque la situación es muy cambiante, para ejercer el liderazgo hay que trabajar de manera ordenada; controlar el caos; prever diferentes escenarios; adelantarte a ellos. Un cierre más estricto de la actividad económica estaba encima de la mesa desde hace semanas. Es una medida que ya habían tomado otros países. Ir a una rueda de prensa un sábado para anunciar únicamente que se incrementa el confinamiento y tardar 30 horas en publicar el Decreto no tiene sentido. Que le pregunten al Presidente en la rueda de prensa si los medios de comunicación son servicio esencial y que él dé su opinión personal, en lugar de comentar lo que está incluido en el decreto, es preocupante. El gobierno cuenta con un cuerpo de asesores y abogados muy amplios, por lo que si sales a comunicar a la sociedad una medida es porque previamente la tienes acordada y redactada. Lo contrario es una chapuza.

Eso no da seguridad. La seguridad ha de provenir también de tener un conocimiento profundo de los temas de los que uno habla. Un caso sangrante ha sido la explicación de los ERTEs, donde la Ministra de Trabajo se realizó un lío a la hora de comentarlo con los periodistas. Paradójicamente, la que se ha presentado como la mejor medida del Gobierno para salvaguardar a los trabajadores fue aprobada por el PP de Rajoy en la Reforma Laboral que el nuevo Gobierno quería derogar. Y al no realizar un reconocimiento a la oposición, tampoco se destaca el propio mérito de un Gobierno que adopta medidas implantadas por partidos que tienen una visión muy diferente de la suya.

Pero me temo que estos problemas de gestión vienen derivados de la intención de utilizar también el COVID-19 para dividir. Se quiere demostrar que existe una manera de gestionar diferente, en la que solo una parte tiene que pagar la factura. Se achaca a la oposición que ellos gestionaron la crisis de 2008, causando grandes daños a la sociedad, mientras que el Gobierno actual va a lograr superar esta crisis salvando a los buenos (los trabajadores) para que paguen los malos (los empresarios y los ricos). Es curioso, ya que nadie recuerda que en realidad Rajoy siguió los pasos de unos recortes que inició Zapatero (con el voto favorable de Sánchez desde su escaño). Quizá sin las primeras medidas de Zapatero, el rescate que evitó Rajoy hubiese sido imparable. En cualquier caso, la ignorancia y cortedad de miras no les deja ver que ante el coronavirus todos vamos a salir dañados: buenos, malos y regulares.

Para mí, no tiene ninguna importancia ahora si el 8-M, los partidos de fútbol o la mascletá valenciana incrementaron los contagios. O si se ignoraron avisos de expertos. Tampoco es relevante ahora si hubo recorte en el gasto sanitario en Madrid (aunque hay informaciones que indican que en las comunidades gobernadas por el PP se incrementó en un 13% y decreció en las del PSOE un 4%). Tampoco tiene sentido entrar en duras críticas al hospital de campaña de IFEMA, cuando se ha construido en menos de una semana y hay que hacer funcionar como hospital lo que antes era un recinto ferial. Ya habrá tiempo de sacar las lecciones aprendidas cuando esto termine. Entre la mala conciencia de unos y las ganas de derrocar al Presidente de otros, se quiere colocar lo secundario en el centro de la actualidad.

Sí es importante y preocupa que el gobierno está administrando de una manera muy deficiente esta crisis. Pero no solo es un problema de errores de gestión, que todos los están cometiendo en una situación de tremenda complejidad. Es un problema de actitud y de prepotencia. Debería realizar cambios de personas y buscar apoyos amplios. Sánchez va a ser nuestro Presidente durante la emergencia sanitaria y los años de crisis económica que están por venir. Tendremos que ayudarle y él tendrá que dejarse ayudar, aunque seguiremos estando en nuestro derecho de criticarle y oponernos a medidas que proponga, si las consideramos perjudiciales. Si la solución que se busca es excluyente estamos en un grave peligro. Ante la afirmación de que la salida puede venir únicamente por reforzar lo público frente a iniciativas privadas, la pregunta cae por su peso. ¿Para qué? ¿Para que lo gestiones tú? Pues yo, la verdad, prefiero a Amancio Ortega.

Un antiguo jefe una vez me indicó que existen dos tipos de liderazgo. Uno consiste en que la gente te admire, lograr adhesión por parte de la gente que te sigue (así se veía a sí mismo). El otro tipo de liderazgo consiste en llevarte bien con el personal a tu cargo y crear buen ambiente (así veía al resto). Sin embargo, estos dos tipos de liderazgo presentan grandes deficiencias. Un líder absoluto que genera adhesiones tiene el límite en él mismo y acaba ahogado en su propia prepotencia. Un líder que se encarga de mantener simplemente buenas relaciones (sin criterio para tomar decisiones) deriva en una parálisis por análisis. En cambio, un buen líder debería rodearse por profesionales que conozcan mucho más que él de sus áreas de especialización, saber escuchar, colaborar incluso con personas con criterios divergentes, tomar decisiones y, finalmente, asumir la responsabilidad de los aciertos y errores cometidos.

Por desgracia, me temo que a Iglesias le gusta ejercer el primer tipo de liderazgo y a Sánchez el segundo. Cuando escuché esa lección por parte de mi antiguo jefe comprendí que mi tiempo allí había terminado. A los pocos meses tuve la suerte de iniciar una nueva aventura laboral. En cambio, ni puedo ni quiero cambiar de nacionalidad, por lo que solo me queda mantener la fe en todos los referentes de la sociedad civil que se están dejando la piel para que la recuperación sanitaria y económica sea una realidad lo antes posible. Esperemos que se negocien unos nuevos Pactos de la Moncloa. Para ello se necesita mirar honestamente al resto de partidos. Ser consciente de que esta crisis le ha tocado liderar a la coalición en el Gobierno, pero que su papel temporal y que esta responsabilidad le puede corresponder dentro de poco a los partidos de la legítima oposición (como ya la ejercen gobernando en muchos territorios). Lo importante es que las medidas que se acuerden sean asumidas por toda la sociedad y se apliquen en el largo plazo.

Ojalá nuestra clase dirigente cambie y terminen todos remando en la misma dirección, porque solo tenemos dos opciones: salir de esta crisis con unidad o con divisiones y luchas. Yo apuesto por lo primero.

PINpampum

Si en un momento de crisis de tu Gobierno eres capaz de colocar en primera plana de los periódicos un recurso contra una decisión tomada cuatro meses antes por la oposición en una región y que nadie recordaba, hay que reconocer que o bien eres un genio o tu oponente no es muy espabilado… o ambas cosas a la vez. Pero ésta va a ser la dinámica de la legislatura que acaba de iniciar en España. Buscar polémicas por aspectos puntuales, exagerarlas y tensionar a la sociedad para que tenga que retratarse a favor o en contra de la misma y así saber si pertenecen al grupo de los buenos… o al de los malos y terribles fascistas. En esta ocasión el absurdo debate parece situarse entre si los hijos pertenecen a los padres o si, por el contrario, su primera obligación es con la sociedad de la que forman parte.

 Cualquier padre es consciente que un hijo no es propiedad suya en el momento en el que crecen y te ganan al futbolín o cometen aberraciones como hacerse seguidores del Atleti o del Barcelona. Más tarde, se verá ratificado cuando llegue a tu casa la novia de tu hijo/a luciendo un PIN de Vox o el novio con su brazo tatuado con la hoz y el martillo. Del mismo modo, desearás que tu hijo sea propiedad del Estado cuando la aparición de los primeros dientes de tu bebé no te deje dormir más de dos horas seguidas; o una diarrea imprevista surja en mitad de un delicioso almuerzo y se te haya olvidado la muda de recambio en casa; o tengas que pagar la factura de un audífono o unas gafas; o tu hijo llegue mareado a casa indispuesto por un intenso mal de amores y un par de copas de más; o pases horas en vela en un quirófano a la espera de que su incierto futuro se resuelva favorablemente.

Los padres somos conscientes de que los hijos tienen una responsabilidad con la sociedad de la que forman parte. De hecho, pasan más de seis horas al día en el colegio para recibir una formación integral obligatoria, de acuerdo con la Ley Educativa estatal y los contenidos que determina la Comunidad Autónoma en la que vives. Una educación muchas veces polémica, al restringir el idioma en el que quieres ser educado o presentar contenidos con marcado sesgo ideológico favorable a las tesis de los partidos en el poder.

PINk Floyd fue el primer promotor del veto parental en The Wall y su Teacher, leave the kids alone!, que es seguido en la actualidad por los promotores del home schooling. Pero la polémica actual no es una enmienda a la totalidad del sistema educativo. Se trata únicamente de una autorización de los padres para actividades escolares complementarias de sus hijos. Si bien es cierto que no son optativas y se imparten en horario escolar con aprobación por el Consejo Escolar de cada centro, hay que reconocer que no forman parte del núcleo central de la educación de los alumnos. Por otro lado, podría evitar a algunos padres contrarios al PIN que sus hijos participen en charlas provida de Hazte Oír o asistan a la promoción de los valores del ejército.

Lo que se presenta como una gran discusión acerca de la propiedad de los hijos es, en realidad, una pequeña discusión acerca del límite de decisión de los padres en un tema muy concreto. Yo nunca tuve en mis cada vez más lejanos tiempos de infancia y juventud este tipo de actividades complementarias y me siento feminista, contrario a la violencia de género, tolerante, respetuoso con la diversidad… Entiendo que la educación de mis hijos, durante todas las horas que asisten al colegio, está en el respeto a los valores humanistas y de respeto a sus próximos. Si no, tenemos un serio problema como sociedad.

Además, esta polémica se resuelve de una manera muy sencilla. Interponiendo un recurso sobre un conflicto positivo de competencia ante el Tribunal Constitucional. Las competencias en educación están divididas en aspectos que corresponden al Gobierno Central y otros que dependen del Gobierno Autonómico. Será el TC quien determine qué norma se aplica (aunque una jacobina representante de Podemos proponga ya la aplicación del 155). Es una manera de judicializar la política (algo que se supone pasado de moda en estos nuevos tiempos), aunque parece que esto no aplica para regiones no históricas, como el Reino de Murcia o el Cantón de Cartagena. Si se hubiese legislado en panocho, no habría problema.

Como soy muy mal pensado, creo que esta polémica absurda, además de ocultar vergüenzas del Gobierno, viene a preparar una polémica mayor en unos pocos meses o años. Imponer una educación pública y laica universal en España parece ser la siguiente lucha entre fascistas y antifascistas. La libertad de elegir una enseñanza concertada está en las antípodas de las creencias de los partidos que forman parte de la coalición en el Gobierno, aunque recurran a ella para sus hijos. Una libertad que podría quedar limitada a los ricos que se puedan pagar la educación privada.

 

Una lástima. Con lo bonito que sería buscar acuerdos transversales para la mayoría…

Amistades Peligrosas

Fue una sorpresa para mí el preacuerdo sellado en 48 horas entre Sánchez e Iglesias para supuestamente gobernar juntos España. Hasta llegué a sospechar que se trataba de un truco (otro más) de Sánchez para hacer ver que unidos no iban a poder y así tener el argumento que le permitiese volver sus ojos a una gran coalición. Pero no, me temo que va en serio. Creo que detrás del acuerdo no hay complejas estrategias, sino que sencillamente se debe a la política del híper liderazgo de mediocres que estamos viviendo.

Esta campaña electoral ha acabado con un Sánchez exhausto, que ha tenido que salir de su estrategia del silencio a una agotadora agenda en la que ha tenido que multiplicarse en actos y entrevistas (meteduras de pata incluidas) con el riesgo y la presión de verse incluso fuera de La Moncloa. Todo ese estrés ha finalizado en un hastío que le ha llevado a entonar el clásico ¡a tomar por culo! junto con el ¡dejadme solo, que yo lo arreglo!  Tras esa profunda reflexión, se puso manos a la obra para llamar al otro macho alfa y cerrar en una hora lo que no había sido capaz de acordar en 6 meses.

Las consecuencias que tendría en su ya escaso prestigio o en el valor de una palabra que ha demostrado no tener, era lo de menos. De ese modo, el Doctor Fraude ya ha dejado claro cuál es su posición: estoy dispuesto a ser presidente a cualquier precio… que es lo que para él suponía llegar al gobierno con el apoyo de Podemos e independentistas. Sus potenciales aliados lo saben y tratarán de aprovecharse al máximo. Como estrategia de negociación, no parece la mejor…

Es complicado entender esa ansiedad cuando tienes a tu disposición multitud de herramientas que te pueden permitir analizar lo sucedido, conversar con tu entorno, tomar decisiones en equipo, analizar pros y contras, generar bases para soluciones sólidas… Tener calma en momentos de máxima presión es lo que diferencia a los líderes de este personaje que ha ganado las elecciones. Es como jugarte en baloncesto un triple desde medio del campo, con 20 segundos de posesión por jugar, porque te consideras el único bueno del equipo. El límite entre la audacia y la imprudencia es muy delgado en ocasiones.

Ese tipo de respuestas impulsivas se suelen producir más en adolescentes con un cubata en la mano y con otros cuantos en el estómago. Por eso, la acción de Pedro se parece más a una noche de borrachera, en la que alguien le susurra al oído la canción de Amistades Peligrosas (en versión actualizada) para que encuentre el valor para solventar una tensión sexual no resuelta durante más de seis meses, y así pueda recuperar la autoestima perdida tras las recientes calabazas de su verdadero amor (la mayoría absoluta):

Pero basta ya de tanta tontería,
Hoy voy a ir al grano,
Te voy a pedir permiso para meterte mano,
Porque otro gallo así nos cantaría…

En realidad, tampoco era necesario mucho valor para ir al grano, cuando la Penélope 2.0 esperaba al añorado Príncipe Azul revisando sus videos en youtube para que no se le borrase de la memoria la cara del ayer amante arrogante y hoy rendido a sus exigencias. Así que Iglesias tuvo que refrenar sus anhelos de darle un pico a lo Domenech a cambio de un abrazo con ojos cerrados. Un abrazo que más parecía el de dos púgiles sujetándose exhaustos para no derrumbarse, después de haberse sacudido unos trompazos que los han dejado amoratados tras casi millón y medio de votos perdidos. Eso sí, no descarto que Tyson Sánchez le echase un vistazo fugaz a la oreja de Holyfield Iglesias para tenerla bien ubicada de cara a futuro quizá no tan lejano.

Nunca es aconsejable casarse en Las Vegas borracho durante el calentón de una noche. Si a eso le sumas que la pareja va a tener que convivir con otras 6 amistades peligrosas, la estabilidad de la misma genera no pocas dudas. Unas amistades que podemos calificar de tres tipos:

  • El primero de ellos no prevé mucho problema. Es el niño revoltoso que se quejó de la dura vida que suponía vivir de la escasa paga de su papá y se fue con su abuelita. Tras ver que la abuelita tampoco le ha proporcionado tanto beneficio, se ha dado cuenta de que fuera hace mucho frío. Ya dijo desde hace meses que no iba a protestar, por lo que se le dará un juguete y se le dejará en una esquina para que no moleste.
  • El segundo es el tipo de amigo al que se le contenta con pajarillos: Un AVE a Teruel, otro directo a Santander y un tercero por debajo del Atlántico que una Las Palmas con Tenerife con escala intermedia en cada una de las otras seis islas (¡será por dinero!). Así de paso alentamos a que en las próximas elecciones surja Palencia: la Bella Desconocida; Murcia Mágica; o Cuenca Encantada.
  • Pero luego falta un último grupo para completar las Amistades Peligrosas. Un grupo que estaba en la misma situación que su amigo Iglesias, ofreciendo su flor en verano, pero viendo marchitada su esperanza en otoño. Y ahora le toca al aspirante a Presidente volver a casa cual Pimpinela tras ver cómo su búsqueda de emociones se tradujo en una pérdida de 700 mil amores. La primera reacción será ordenarle que pegue la vuelta para a continuación susurrarle al oído “págame… que tú para eso tienes experiencia”.

Y habrá que ver cuál es el precio, que no se limitará a un par de trenes y más gestión de impuestos. Un precio que no pagará el mediocre hiperlíder, sino que nos lo pondrán a nuestra cuenta, para así cerrar el círculo vicioso: investidura (censura) – relator – manifestación de Colón – elecciones – elecciones 2 – relator 2 – investidura 2. Un cierre que implica un doble fraude electoral, al haber prometido en las primeras elecciones un gobierno de progreso que no cumplió y en las segundas elecciones un gobierno moderado sin populistas ni nacionalistas, que tampoco piensa cumplir.

No obstante, esto es jugarse el futuro a la ruleta rusa. Porque hay que tener en cuenta que se precisa el apoyo de un tercer púgil vapuleado, ERC, que ha perdido casi un 15% de votos mientras que su principal rival ha subido un escaño… Y que el independentismo ha demostrado una tremenda falta de madurez, cuando sus líderes han terminado en prisión o huidos por la falta de valor de un mediocre expresidente que se vio “obligado” a declarar la independencia en lugar de convocar elecciones autonómicas por la tremenda presión que suponía un rufián tuit que hablaba de “155 monedas de plata”.

¿Serán capaces los de ERC de mantener la presión cuando les empiecen a acusar de botiflers? Porque no hay ningún acuerdo posible que no conlleve tal acusación… y un adelanto de elecciones catalanas por parte de JxC en marzo. El indulto a Junqueras de la condena a 13 años de inhabilitación para ocupar cargo público (la que más les duele) puede ser el único argumento que les lleve a apoyar el nuevo gobierno, pensando en su futura Presidencia de la Generalitat con los mismos dos socios. ERC intentará alargar al máximo los plazos antes de responder. Mientras tanto, a ver quién garantiza el orden en Cataluña frente a los CDR…

Esto es una tragedia de dimensiones mucho más profundas de lo que pueda parecer. Cambios de opinión de los políticos se han producido anteriormente, pero siempre intentaban explicar a la sociedad de nuevas condiciones que les obligaban a modificar sus decisiones (con gran dolor por su parte). En cambio, este ejercicio de cinismo no se ha tratado de disimular ahora. Se abre una nueva dimensión, en la que se solicitan adhesiones por lo que uno es: progresista, socialista, resistente, alto, guapoen lugar de lo que uno hace, promete o argumenta. His person es buena per se, lo que le permite mentir y estafar, mientras que sus rivales son los malos (por su naturaleza fascista). Esto lo legitima para obtener el poder por nuestro bien. Esto es maquiavélico y profundamente divisorio: buenos y malos. El fin justifica sus medios.

Otro problema es que Sánchez se ha lanzado a una negociación sin plan B. Ha optado por setas para que sus amistades se queden con los Rolex. No se han abierto canales de comunicación con la otra alternativa: un acuerdo con Cs y una abstención del PP que ahora mismo sería tremendamente complicado y necesitaría de grandes esfuerzos… pero que sería una mejor solución. Lamentablemente, ya lleva años diciendo no es no. Y eso hace que Sánchez sea el principal obstáculo a las soluciones moderadas, porque ¿cómo se podrían fiar PP o Cs de él para un gobierno de concentración después de lo que está haciendo? ¿No sería la primera cabeza a solicitar para conseguir un gobierno estable para España?

Mientras tanto, otro hiper líder en paro exclamará desde casa, mientras le da mortadela a su perrito ya no lechero: ¡Yo lo sabía! ¡Yo os avisé de la banda!

The Sound of Silence

Cuando se termina el verano, se publica el ranking de las canciones más importantes que nos han acompañado durante estos tres meses. Así, cuando uno se hace mayor y vuelve a escuchar los grandes éxitos de aquel verano, recuerda ese tiempo caluroso y lleno de sensaciones para esbozar una sonrisa nostálgica… o un triste lamento. En este verano de 2019, el hit más importante no ha sido precisamente un nuevo lanzamiento de reguetón, sino una clásica canción de Luz Casal: No me importa nada.

Tú juegas a quererme,
yo juego a que te creas que te quiero,
conozco la jugada
sé manejarme en las distancias cortas
Y no me importa nada, NADA…

Cuando el joven enamorado recuerde este verano, no podrá tener el anhelado recuerdo de la persona amada que le acompaña sonriente con sus manos entrelazadas con las suyas mientras dan un paseo entre miradas cómplices por el malecón, sino que llorará en silencio por aquel romance que vio tan cercano, pero que terminó rompiendo su alma hasta escribir sobre un vidrio mojado por sus lágrimas el nombre de aquel frustrado amor de verano. Y mientras pone tiritas en su corazón partío, el Spotify del ser amado que rechazó al aspirante a coalicionarse sonará a todo volumen con otro clásico de Radio Futura (para que no se diga que no tienen gustos musicales parecidos):

Y si te vuelvo a ver pintar
un corazón de tiza en la pared
te voy a dar una paliza por haber
escrito mi nombre dentro

Con el retorno a la cotidianidad, el amante dolido intentará restañar sus heridas. Ante la ausencia de terrazas y los primeros fríos del otoño, tendrá que refugiarse en las discotecas al ser de la vieja escuela. No tiene Tinder. Ahí quedará deslumbrado con una bella dama. En su proceso de acercamiento, preguntará a qué se dedica, cuántos años tiene o intentará una ocurrencia para arrancarle una sonrisa pero, como en el chiste, será su mejor amiga la que vaya respondiendo de forma cortante por ella. Frustrado por su silencio, le preguntará directamente ¿pero tú no puedes hablar? A lo que ella responderá ¿Pá qué, pá cagal-la?

En realidad, ese joven no es más que una metáfora de la nueva campaña electoral que está comenzando (si es que la anterior se terminó en algún momento), donde quien tiene más opciones de no perder la ya menguada confianza de la población es el candidato que menos hable. Ya está asumido que la clase que nos representa cada vez es menos capaz y cuando hablan, sube el pan. Por eso, no hay como recordar a Neruda y su Poema XV: Me encanta cuando callas porque estás como ausente…”. ¡Qué mejor forma para enamorarnos que con su silencio!

En el país que se quiso dividir en dos mitades y en el que ahora se quiere instalar el relato de ocupar el centro va a consistir en ganar el relato de las culpas como opción para ganar la confianza. La mitad derecha está callada, esperando la evolución de acontecimientos, mientras que la mitad izquierda está convencida de que esa mitad de malos y perversos ya está desactivada y correrán a vender su película.

Como era de esperar, lo que está saliendo es una película marxista. Después de pelearse por dos (o tres) huevos duros en Una noche en la Ópera, ahora quieren quemar Más Madera en su batalla fratricida de Una noche en el Oeste, sin darse cuenta de que los quemados somos los electores. Y los protagonistas de esta película son Harpo Errejón (que todavía no se arranca a hablar), Chico Iglesias (el enfadado que se queda sin plano) y un injerto entre Zeppo (el hermano guapo e insustancial) y Groucho Sánchez (si no te gustan mis principios, tengo otros).

La esperanza que tienen para el estreno de su largometraje es que Vox caiga por su propio peso con un asunto tan urgente e importante en nuestras vidas como es la exhumación de Franco y volver a atizar el miedo a la extrema derecha. Mientras tanto, tendremos la sentencia del golpe de estado en Cataluña, el Brexit y una ralentización económica que ya es una realidad. Y nuestros representantes sin trabajar

Diremos entonces hola a la oscuridad (mi vieja amiga) mientras sintonizamos a Simon & Garfunkel y recordaremos a esas personas que oyen sin escuchar o las que hablan sin decir nada. El sonido de silencio.

Duelo gastronómico

Hace siete meses, tres chefs se reunieron en una céntrica plaza madrileña para proponer su menú a un nutrido grupo de personas hambrientas. El menú, no muy elaborado, consistía en un par de huevos con chorizo. Los huevos procedían de dos gallinas diferentes, una que ponía huevos orgánicos y la otra que era la gallina tradicional de toda la vida. El chorizo se ufanaba de ser ibérico de bellota, aunque en realidad tenía más bellota que ibérico.

Ante esta oferta, se levantaron en armas los chefs alternativos, que propusieron una ensalada vegana. Empezaron a anunciar por todos los medios (sobre todo los afines) los perjuicios que acarrearía la dieta propuesta por los tres chefs rivales, sobre todo por el exceso de colesterol que produciría la ingesta de la grasa del chorizo. Infartos, sobrepeso, triglicéridos, coágulos, trombosis… hasta impotencia. La lista de los males potenciales era más amplia que los del tabaco.

Consultados los comensales, la mayoría se inclinó a favor de la ensalada vegana. En un tiempo en el que existe una preocupación tan alta por la dieta y la salud, el miedo a la obesidad ganó la partida. Pero cuando tomas una decisión en contraposición a algo (en lugar de a favor de) sucede que no te terminas de fijar bien en la calidad de los ingredientes propuestos (aunque ya los estés empleando en otras comidas).

Los convidados, que habían celebrado eufóricos el triunfo de la ensalada, se disponían hambrientos a saborear su plato. Sin embargo, llegó un jarro de agua fría en lugar del vino prometido para maridar el banquete. Ante la sorpresa de los comensales, el chef principal anunció que la comida ya no podría salir a tiempo. No obstante, les tranquilizó. No había motivo para alarmarse, ya que la ensalada no se enfría y los huevos con chorizo ya no iban a estar disponibles… aunque con tranquilizantes no se calma el hambre.

La base principal del plato fue una abundante lechuga, con un verde deslumbrante pero un sabor bastante insípido. Pero como la lechuga no es suficiente para hacer una buena ensalada, había que analizar el resto de los ingredientes. Y ahí empezaron a surgir los problemas. El primero fue con el tumaca. Se dieron cuenta de que el tomate propuesto para la ensalada provenía de un lote defectuoso. Una parte estaba ya retirada del mercado y la otra parte tenía fecha de caducidad apenas en otoño.

El segundo problema (y principal) surgió con la berenjena. El chef de la lechuga, que había indicado semanas atrás que era una verdura muy apetitosa, argumentó que nunca se ha visto en una mesa (no solo nacional, sino mundial) una ensalada de lechuga con berenjena. Las condiciones tremendamente beneficiosas de la lechuga se echarían a perder con el amargo sabor de la berenjena, sobre todo porque alertaba de que el chef morado quería colocarla cruda en el plato.

Había también otros ingredientes pendientes de incluir en la ensalada, aunque no se veía mayores inconvenientes para aceptarlos. Es el caso del pepino, que siempre repite. Una fruta (que no verdura) que incluso se ha visto combinada en el menú de los huevos fritos en un pasado no tan lejano. Un comodín que no hace sino esperar a ver en qué receta se puede acomodar, siempre y cuando pueda gozar de los privilegios de estar en el plato. Así que, por el momento, solo está confirmada una anchoa, que no calma el hambre y no es precisamente un ingrediente vegano.

El maestro lechuguero, al ver que el verde elemento estaba prácticamente solo en el plato, advirtió que también se han visto ensaladas con huevo. Así que abrió a la posibilidad a los denostados chefs de los huevos para que, sin incluirlos en su ensalada, se pudiesen quedar (si eso) con el rol de segundo plato, pero sin molestar demasiado. ¡Sería injusto dejar a los convidados pasando hambre, cuando podrían disfrutar de un magnífico plato de lechuga!

La respuesta fue la previsible. Los cocineros, ofendidos, pidieron que no les tocasen sus huevos. Si en algún momento ha habido huevos en una ensalada, éstos se presentan cocidos. Pero como se los habían freído durante un año, éstos ya no podían ser empleados en ensalada. Además resultaría difícil de explicar a los comensales que los causantes de la obesidad y el colesterol podían ser, en realidad, buenos materiales para una cocina saludable. En fin, las típicas discusiones entre aspirantes a Master Chef.

Yo, en cambio, soy partidario de menús más elaborados. En un país donde contamos con un elevado número de chefs entre los más prestigiosos del planeta (195 restaurantes con estrellas Michelín), esperaría encontrarme con recetas de mayor nivel. Pero me temo que dentro de poco tendremos que volver a elegir entre lechuga insípida, verduras crudas o caducadas y huevos fritos con chorizo.

¡Manda huevos!

Matrimonios y divorcios

Tradicionalmente se ha considerado que la derecha es liberal en lo económico e intervencionista en lo moral y la izquierda liberal en lo moral e intervencionista en lo económico. Dos grandes partidos a izquierda y derecha han protagonizado la democracia española desde la Transición. Sin embargo, su duopolio se ha visto dinamitado con la aparición de nuevas opciones para sus clientes (nosotros, los ciudadanos), ya acostumbrados a una atención cada vez más personalizada. Por tanto, los partidos vienen a dar respuesta a nuevos segmentos de población que no quieren asumir resignados contradicciones con sus modos de pensar.

La división ha afectado de manera más importante al centro y la derecha, que se ha visto dividido en tres grupos donde antes solo existía uno, frente a los dos en la izquierda que ya existían. Se ha afirmado que la aparición de nuevos partidos en la derecha han venido derivados de la corrupción que ha protagonizado el PP. Yo creo, sin embargo, que existen muchos más aspectos a tener en cuenta. Para empezar, la corrupción ha afectado a todos los sectores de la sociedad. No solo a la política y no solo a un partido. El cambio, en realidad, es inevitable y viene derivado de la aparición de una nueva sociedad líquida, en contraste con el mundo sólido de apenas hace un par de décadas. Una nueva sociedad en la que todo está en duda y todo es objeto de crítica. De hecho, este fenómeno de nuevos partidos no es exclusivo de España, sino generalizado, como lo vemos en la Francia de Macron.

Un ejemplo del cambio en la sociedad lo podemos ver en el concepto de matrimonio. Nadie en el PP quiere recordar ahora mismo su posición contraria al matrimonio homosexual hace 14 años y el recurso ante el TC para declarar la inconstitucionalidad de la norma aprobada por Zapatero. Si yo defiendo ahora mismo que el PP hizo bien a la hora de recurrir esa norma, se me tacharía de homófobo. Pero lo voy a intentar explicar y veremos cómo ésta es una de las causas que ha provocado que el centro y la derecha se hayan escindido en tres grupos.

Considero que es bueno, sano y razonable que en los cambios que se producen en las sociedades haya contrapesos, ya que provoca debate. Hace que todas las partes expresen sus argumentos (con manifestaciones si lo desean) y de ese diálogo se llega a una aceptación o rechazo por la mayoría de la sociedad. El recurso contra el matrimonio de personas del mismo sexo estaba basado en la consideración tradicional del concepto matrimonio a lo largo de la historia, que estaba basado en cuatro principios:

  • Unión de dos personas
  • Unión de personas de diferente sexo
  • Vocación de permanencia indefinida
  • Institución base para el desarrollo de una familia (hijos).

Por tanto, según una visión tradicional, una cuestión era que se igualasen los derechos entre las parejas de hecho (institución que ya ha caído en el olvido) y el matrimonio. Como habían realizado previamente figuras relevantes del PP, como Gallardón. Otra cuestión era que la institución que regulase la unión de parejas del mismo sexo tuviese el mismo nombre que el matrimonio tradicional. El colectivo LGTBI lo consideraba un importante paso para su reconocimiento y dignidad, por lo que era relevante que su unión se legislase del mismo modo que para los heterosexuales. La historia ha dado la razón en España al colectivo LGTBI.

El TC sentenció que era un derecho constitucional, con lo que quedó avalado el matrimonio homosexual. Con esto se cerró el debate en España. Pero la decisión de recurrir por parte del PP también tuvo consecuencias para ellos. Muchas personas que son liberales en lo económico también lo son en lo moral y se sintieron incómodos con esa posición. Primera escisión entre los votantes del PP. Aparece un nuevo espacio. Lo ocupa Ciudadanos.

Ahora mismo, nadie en el PP se plantearía realizar un recurso como el que realizó hace más de una década. De hecho, importantes dirigentes gays de su partido se han casado, siendo testigo en primera fila la dirección en pleno. Tras 15 años, el PP se ha sumado a la nueva definición de matrimonio que es aceptada por la mayoría de la sociedad. Unión de convivencia de dos personas. Una definición que apenas tiene la oposición del 7% de los españoles entre 18 y 35 años. La postura del PP pasa a ser de respeto ante lo que está legislado. Solución tecnocrática.

De los cuatro elementos que definían el matrimonio tradicional solo sobrevive uno (por ahora) en la sociedad española actual. La vocación de permanencia indefinida contrasta con que el 60% de los matrimonios termina en divorcio. Tener descendencia no se considera un elemento esencial para las parejas y se ha incrementado el número de DINKIs (Double Income No Kids), donde tener tiempo y recursos para la realización personal es su filosofía de vida en pareja. De la diferencia de sexo en la pareja ya hemos hablado. Únicamente queda la consideración de la unión de dos personas (hasta que el poliamor acabe con ella). En ese momento surge otra grieta en la derecha. Los que siguen defendiendo el matrimonio tradicional frente a la “derechita cobarde” y la “izquierda radical”. Segunda escisión de los votantes del PP. Aparece un nuevo espacio. Lo ocupa Vox.

Se trata de un ejemplo de transformación de un grupo social en tres distintos (liberales, tecnócratas y tradicionalistas). Considerarlo el único elemento sería absurdo y reduccionista. Frente a estas diferencias, existen otros dos elementos de unidad fundamental entre los tres partidos del centro y la derecha (aunque con matices): la unidad de España frente a nacionalismos y, la más importante, la economía. Los tres partidos defienden un estado que no sea intervencionista, favorecer la iniciativa privada, reducción de impuestos… Esto provoca que, mientras se pelean por lo moral, hayan sido capaces de acordar la constitución de gobiernos. Con las cosas de comer no se juega.

Mientras tanto, en la izquierda el camino es el inverso. Los dos grandes partidos están en principio de acuerdo en lo moral. Su posición es a priori liberal en muchos aspectos (a pesar de relación histórica de los regímenes comunistas con los homosexuales), aunque sea intervencionista en otros, como prostitución o gestación subrogada, en la que están de acuerdo con las posiciones de Vox y la mayoría del PP.

Pero la diferencia se presenta en la economía. Mientras parecía que Podemos le podía comer la merienda a los socialistas en la oposición (aprovechando los efectos de la crisis), el mensaje que daba el PS era de ser igual de intervencionistas o más que ellos. Una vez que Podemos se ha hecho el harakiri (casoplón incluido), ya no interesa ocupar esa posición de izquierda radical, sobre todo cuando estás en el gobierno. Ahora lucha por ocupar el espacio de un partido socialdemócrata moderado, liberal en lo económico, pero con matices. Matices que, por cierto, también tienen el PP y Cs.

 EconomíaMoral
Podemos25
PSOE47
Ciudadanos79
PP63
Vox92
1.  Intervencionista  
10. Liberal  

Todo este análisis vendría a dar la razón a James Carville (asesor de Bill Clinton en las elecciones americanas de 1992) cuando decía: “es la economía, estúpido”, y que éste sea el motivo del matrimonio de la derecha a la hora de formar gobiernos y el divorcio de la izquierda para el gobierno de la nación. Al menos son muchos los análisis que se pueden leer en este sentido.

Pero quizá esté completamente equivocado y se trate simplemente de excusas de tácticos políticos para ganar más parcela de poder. De hecho, el PS ha llegado a acuerdos con ese partido que considera un peligro para España (incluyendo algunas complicidades con indeseables en lugares como Navarra) en ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas. Quizá ya lo importante no sea cazar ratones, como decía Den Xiaoping. Quizá el nuevo lema de Pedro Sánchez deba ser: Gato blanco o gato negro, lo importante es que yo resista en el poder. Tan solo me queda una esperanza. Que PS salga del armario, deje a Begoña y sea la primera persona en la historia mundial que celebre consigo mismo su automatrimonio.

Mientras tanto, winter is coming.