7, 27, 29, 39 y 50; 5 y 7

7, 27, 29, 39 y 50; 5 y 7. Aunque no sea la misma combinación que jugó Hugo Hurley Reyes en Lost (Perdidos), también fue el resultado ganador de un sorteo de lotería un lejano viernes 22 de agosto de 2008. A diferencia del personaje de ficción, ningún afortunado pudo reclamar el premio. El sorteo de Euromillones quedó desierto y pasó a engrosar un abultado bote, que en aquel momento ascendía ya a la módica cantidad de 68 millones de Euros.

Unas horas antes del sorteo me encontraba yo en la Plaza de María Pita en La Coruña, con un bolígrafo y un boleto en la mano, cuando me entraron dudas entre poner la cruz en el número 28 o en el 29. No tenía dinero suficiente para una apuesta múltiple y me di cuenta de que llegaba tarde a la cita que teníamos para almorzar con unos amigos a los que no pudimos acompañar en su boda. Al no haber un cajero automático cerca, y ser la puntualidad una de mis principales virtudes, aplacé la decisión de rellenar el boleto a un momento posterior o al siguiente sorteo. No había prisa. Total, tan solo hay una probabilidad entre 76 millones de ganar el primer premio.

La comida con estos grandes amigos fue extraordinaria. Nos invitaron a una formidable mariscada en la que pudimos degustar unos deliciosos percebes, entre otros manjares. Un almuerzo que fue acompañado de un paseo vespertino por el malecón de Malpica dos Bergantiños y terminó con una inolvidable puesta de sol en el Faro de Punta Nariga, una de las construcciones más espectaculares de la Costa da Morte.

No sobró ni uno solo de los minutos en los que disfrutamos de su compañía. Más bien faltaron. Por eso, cuando revisé la combinación ganadora el día siguiente, lo único que pude sentir fue alegría. Además de evitar que pudiera correr la misma suerte que Hurley, me había ahorrado los 10 Euros de la apuesta múltiple del siguiente sorteo ya que, aunque sean sucesos independientes, la probabilidad de que toque dos veces seguidas la misma combinación es ciertamente remota (una entre 5.776 millones).

Uno podría pensar en las mariscadas con las que podría haber correspondido a mis amigos o los lujos materiales de los que podría haber disfrutado. Pero, en realidad, más bien sentí lástima por los puestos de trabajo que podría haber generado con tan suculento premio, la creación de nuevas empresas en mi tierra en un momento de crisis, la posibilidad de haber financiado nuevas películas de un Woody Allen que ahora está siendo tan injustamente repudiado o las generosas obras de filantropía que podría haber realizado… Los homenajes, las placas de reconocimiento o que hubiesen puesto mi nombre a una calle (o rotonda), como generoso benefactor de mi ciudad, habrían sido consecuencias no buscadas aunque sí agradecidas.

Pero no lo he echado de menos. A fin de cuentas, no son más que minucias y el dinero no da la felicidad (aunque puedo entender que haya gente a quien sí le ayude a encontrarla). A cambio, he podido disfrutar de una vida llena de retos, conociendo nuevos países y encontrando a gente estupenda como vosotros. He tenido el gran lujo de poder madrugar todos los días (lo cual alegra mucho el espíritu por las mañanas) y transmitir a mis hijos el ingente valor que supone tener que trabajar para llevar el pan cotidiano a casa. Soy un afortunado con la vida que me ha tocado vivir.

Además de la puntualidad, tengo que confesaros que la humildad es otra de mis cualidades más destacadas (aunque sea una rara virtud en escritores tan prestigiosos como yo). Es por ello que no os extrañéis si algún día me encontráis por la calle haciendo una apuesta a los Euromillones, no vaya a ser que haya estado equivocado durante todo este tiempo y la puntualidad esté, en realidad, sobrevalorada… en unos 68 millones de Euros.

Audaces fortuna iuvat

La invasión de los almohades y almorávides en el siglo XII en España es un tema fascinante para catedráticos medievalistas, pero un inquieto chaval de 15 años suele tener otros intereses. Por eso, si un alumno de bachillerato se enfrenta a un examen oral sorpresa, la tragedia está casi garantizada. Y así, una fatídica mañana de hace más de un cuarto siglo, el alumno A.A. fue llamado a la pizarra. Era habitualmente brillante, pero al igual que yo, entiendo que tuvo cosas más apasionantes que hacer la tarde anterior al día de actos.

Viéndose desamparado, volteó su mirada lastimera a la primera fila en búsqueda de auxilio de un compañero solidario que aliviase el amargo trance que le había tocado vivir. Estaba confiado en la escasa capacidad auditiva del veterano profesor en cuestión, pero su falta de experiencia en dichas lides derivó en una clara falta de prudencia, ya que la fija y descarada mirada de cordero degollado que dirigía desesperado en súplica de ayuda hizo que ninguna sordera pudiese evitar que Don D. se percatase del fraude que se estaba produciendo.

Como un cosa lleva a la otra, el segundo momento trágico de la mañana no tardó en llegar: “Señor P., ya que parece que usted tiene tanto conocimiento de los almohades y almorávides, por favor salga a la pizarra para compartirlo con el resto de sus compañeros… y de paso conmigo”. Y ahí salió el señor P. que mucha idea tampoco tenía, más allá de lo que acababa de leer para acudir en auxilio de A.A.

La adolescencia es una etapa de la vida en la que el atrevimiento y la imprudencia están separadas por una delgada línea que fácilmente se traspasa. Así que súbitamente se le ocurrió al señor P. una idea de bombero torero. Faltaban 12 minutos para la 1 de la tarde. Si alargaba la respuesta durante ese tiempo podría alegar que necesitaba más tiempo para terminar su exposición y así solicitar que el examen oral se repitiese el día siguiente. Todas las esperanzas puestas en ser salvado por la campana. Posiblemente estaba inspirado en una inocente Elisabeth Berkley (en la que posiblemente estaría pensando el día anterior en lugar de estudiar). Una linda y tierna muchachita antes de convertirse en una showgirl y mostrarle el camino a Milley Cirus.

Y a las 13 horas, después de marear 2 ideas (o idea y media) durante esos eternos 12 minutos, sonó la campana. Pero no le salvó… Las 13 era el timbre de los niños de EGB, mientras que la salida de Bachillerato era a las 13:10. En un acto paranormal de difícil explicación, logró extender la respuesta durante 5 minutos adicionales. Cuando un adolescente mete la pata, la mete hasta el fondo. Por eso, el final tenía que ser apoteósico: “Y, en resumidas palabras, esto es lo que les puedo contar de las invasiones de almohades y almorávides”.

Después de aguantar con impecable estoicismo más de un cuarto de hora, don D. decidió ser implacable: “Señor P., le tengo que reconocer que usted no va a pasar hambre en su vida. Acaba de demostrar una innegable capacidad de oratoria. Le felicito. No obstante, lamento comunicarle que le voy a tener que colocar dos ceros. Uno por soplar a su compañero y… (breve pausa) otro por no tener ni (otra breve pausa) idea de la lección. Justo en ese momento sonó la campana por segunda vez y el señor P. salió compungido de clase, mientras A.A. se salvó del correctivo. La fortuna no siempre favorece a los audaces.

Uno podría pensar que por el señor P. nos estaríamos refiriendo al señor Pablo Casado. Esa persona que es capaz de responder a cada pregunta que le hacen con siete frases subordinadas en las que habla a la vez de Torra, Puigdemont, Batasunos, Podemitas, subida de impuestos y liberalismo. Esa persona que no sabe que se puede responder una pregunta con la simple estructura sujeto-verbo-predicado (ej: yo-como-pan). Lamentablemente, yo era el señor P., aunque 25 años más tarde, veo que me podría haber ganado la vida, ya con 15 años, como candidato a presidente del gobierno. Y si ya vemos que Dolors Montserrat, con su proverbial clarividencia a la hora de transmitir los mensajes, es su elegida como cabeza de lista del PP a las europeas, me veía de capitán general.

Y aunque en el fondo en muchas cosas tenga razón, el exceso de audacia aderezado con impericia es la mejor receta para terminar cayendo en desgracia. No le vendría mal a Casado centrarse un poco más (en todos los sentidos), porque en caso contrario él puede ser uno de los principales culpables de que el presunto doctor que ha polarizado a la sociedad apoyándose en unos extremistas de los que ahora reniega, experto en Falcon y populismo impositivo, sea quien esté llamado a dirigir este país los próximos cuatro años con compañías poco recomendables. Vamos a terminar echando de menos a la derechita prudente.

P.D.: Aprovecho el recuerdo de hace 25 años para solicitar a los descendientes de almohades y almorávides que pidan perdón a los españoles por los abusos que cometieron durante sus incursiones belicistas en la península. Después de casi mil años, ¡tenemos una oportunidad histórica de lograr la reconciliación!

Los problemas crecen

La Navidad es la época entrañable del año donde dejas de hacer cosas menos importantes y disfrutas del tiempo compartido junto a los niños. Mucho más si pasas estas fechas por latitudes en las que a Santa Claus le pagan un extra por peligrosidad debido al riesgo de lipotimias.

El juego y el deporte son dos elementos con los que disfrutar este tiempo de placentero asueto. Son espacios muy importantes también para la educación de los niños. Hay padres que consideran que dejar ganar a los niños sirve para que incrementen su autoconfianza, así como para que se aficionen al deporte. Sin embargo, la peligrosa contrapartida es que nos puede generar niños con poca tolerancia a la frustración, así como problemas de convivencia cuando tienen que jugar con otros niños… y son derrotados.

Enseñar a perder a los niños desde pequeños tiene un gran valor. Aunque sea impopular. Además, ¿alguien se imagina al Profesor Miyagi dejándose ganar por Daniel-san para incrementar su confianza a la hora de enfrentarse con los niñatos que le hacían bullying? ¿O acaso el Maestro Yoda debería levantar la nave espacial de Luke Skywalker en Dagobah para que tuviese más opciones de derrotar a Darth Vader?

Tras mañanas y tardes agradables de dar cera y pulir cera, le hacía la siguiente pregunta a mi retoño: “Hijo mío, ¿qué has aprendido hoy?” Y compartíamos un largo rato juntos, tanto o más agradable que el juego en sí, descubriendo nuevas tácticas y estrategias con las que identificar puntos de mejora de cara a los siguientes partidos.

Todo era armonía. Todo era felicidad. Pero un fatídico día… el campo estaba embarrado, el sol me deslumbraba en los ojos, el árbitro estaba comprado y el público era hostil… O quizá fue simplemente la coordinación heredada de su madre, que hace pensar a quienes no nos conocen que es adoptado.

Es hecho es que, tras vencer al futbolín, el joven Padowan con brillo en los ojos, sonrisa en sus labios y retintín en su voz, emitió la fatídica pregunta: “Papá, ¿qué has aprendido hoy?”. La respuesta era obvia: “Hijo mío, que dejarte ganar de vez en cuando es bueno para tu autoestima”.

Menos mal que la madre, además de coordinada, es psicóloga.

Sucesos Lima. Chelicidio

Un trágico suceso estremeció la noche limeña el pasado miércoles. Siendo las 20 horas y 37 minutos, dos convoyes compuestos por 6 cervezas Pilsen cada uno, se precipitaron desde una altura superior a un metro mientras eran trasladadas desde el maletero de un vehículo hasta una vivienda particular ubicada en el bohemio distrito de Barranco.

A resultas de la fatal caída, 7 botellas fallecieron al instante, mientras que una quedó gravemente herida, certificándose su defunción transcurrido apenas un minuto. Las asistencias que se apersonaron al instante en el lugar del accidente fueron incapaces de cauterizar la fisura sufrida por la octava botella, lo que ocasionó la pérdida de todo el refrescante líquido que almacenaba. Las 4 chelas supervivientes fueron trasladadas a la unidad de asistencia más cercana, donde únicamente se detectaron heridas leves. A estas horas, se mantienen bajo observación con un tratamiento de reposo y frío hasta que sean dadas de alta (o más bien, de baja)

Se procedió de manera inmediata a abrir una investigación acerca de las causas del infausto accidente. En la entrevista mantenida con la jefa de la casa, fuimos informados de que previamente había sucedido un incidente de similar naturaleza, sin que en dicha ocasión se reportasen daños materiales. Dicho evento, añadió, fue comunicado en tiempo y forma, pero no fue atendido de manera apropiada.  Seguramente el despiste vino ocasionado porque su interlocutor estaría pensando en otras cosas banales (se baraja la opción del fútbol) y a la incapacidad de los hombres de prestar atención a dos cosas a la vez. Aunque dicho argumento fue categóricamente refutado por el interfecto (¡no, mi amor! ¡cómo se te ocurre!), lo más probable (ahora que no nos escucha) es que tuviese razón.

Como conclusión de la investigación, se determinó que la responsabilidad procedía del instrumento empleado para el transporte de la compra, un elemento de hierro con ruedas, dos alturas y abierto en un extremo que ya había presentado inestabilidad en el transporte con anterioridad. También se comprobó que elementos tan valiosos nunca pueden ser ubicados en la balda superior y se procedió a elaborar un nuevo procedimiento de transporte seguro de cerveza, el cual será compartido con todos vosotros para prevenir posibles accidentes futuros.

Agradezco de manera anticipada las condolencias que muchos sentís en lo más profundo de vuestros nobles corazones por el traumático evento del que fui testigo en primera persona. Del mismo modo, os invito a levantar al menos una fría cerveza este fin de semana (Mahou o Arriaca los que podáis) en la ceremonia de recuerdo a las valientes desparecidas. Las cuatro supervivientes se unirán solidariamente a la citada fiesta con un papel protagonista.

Snuff movie inversa

Lo siento, me equivoqué, pero me volverá a suceder. Confié en la bondad del 98% de la población y pensé que ciertos medios de comunicación habían exagerado con relación a la tesis de Sánchez y que simplemente había cometido errores tolerables dentro de un thrillermediocre. Sin embargo, las últimas informaciones publicadas apuntan más bien a una snuff movie inversa: En lugar de sacar trozos de un cuerpo, han intentado hacer un cuerpo con trozos, con el consabido resultado ora cómico ora cutre de todo copia-pega chapucero.

Resulta que, a este paso, pasaremos de pensar que todo era original, salvo algunas cosillas, a sospechar que todo era plagio, salvo algunas cosillas. La explicación oficial por parte de Moncloa es que han cometido un error involuntario al copiar, aunque en realidad han copiado hasta el error. Menos mal que Sánchez ha anunciado que lo van a subsanar en una próxima edición… si es que alguien se atreve a publicar de nuevo su worst seller, que llevaba únicamente 10 ejemplares vendidos antes de la polémica.

Eso sí, por favor que alguien me explique por qué sale el Gabinete de Presidencia (que se paga con los impuestos de todos) para defender al Doctor Sánchez. El personaje que tenemos de Presidente es un fraude (más allá de ser de izquierdas o de derechas) y debería ser capaz de defenderse solo. Estamos pagando las consecuencias de tener de gobernante a un Príncipe Azul que cree ganar los debates electorales por ser el más alto (o el más guapo, que no lo dijo él por su infinita modestia, pero lo añado yo).

En cualquier caso, si seguimos reconociendo a Leonardo Dantés como cantante, no veo por qué Sánchez no puede ser considerado como su homólogo en el campo de los Doctores en Economía (aunque el primero sea mucho más original). Y es que para calificar su Tesis doctoral, me vienen nombres mil. Su tesis ha sido la p…a

Quien a máster mata a tesis muere

Puedo prometer y prometo (tal y como escribió Fernando Ónega y pronunció Adolfo Suárez) que éste fue el pensamiento que vino a mi cabeza al observar el rifirrafe parlamentario entre Rivera y el Presidente con motivo de la tesis doctoral de Pedro Sánchez. Me sorprendí al constatar que mi pensamiento ya había sido publicado en Twitter, por lo que no puedo arrogarme el copyright del ingenioso comentario. Un blog de tan alto prestigio como éste no se puede permitir resbalones de esa naturaleza, no vaya a ser que la exigua minoría que lo lee deje de hacerlo.

El miércoles quedé impactado al ver las manos de Sánchez, otrora vigorosas, fuertemente entrelazadas en estado de oración, rogando a Dios (o al Diablo) que le diese paciencia, porque si le daba fuerza subía al escaño del insolente vecino para partir la cara al niñato que osaba sembrar dudas acerca de su tesis. De nuevo estoy usando un chiste no original, ¡ups!. Fue un duro ejercicio de autocontrol a medias, finalizando con un os vais a enterar como desfogue justo y necesario para que su vena yugular no estallase. Menos mal que no le vimos el día siguiente, cuando dos medios de comunicación lo acusaron de plagio en su tesis. Si su gran enemigo de coalición parlamentaria hubiese estado cerca (el único que no siembra dudas en cuanto a su doctorado, todo hay que decirlo) seguro que le hubiese dado un buen consejo: ¡Exprópiense!

Afortunadamente para el Sr. Sánchez, Turnitin, PlagScan y otras herramientas informáticas le han ayudado a demostrar que su nivel de incorporación de textos no originales ha sido aceptable y que no puede considerarse plagio. Pensaré entonces que los extractos publicados en ABC, OK Diario o El Mundo no son más que pequeñas muestras de errores tolerables que el doctor en economía por la UCJC cometió en la redacción del texto. Todo es original salvo algunas cosas. También creeré en su presunción de inocencia (igual que en la de Casado) con relación a las ayudas que algunos le acusan de haber recibido por parte de otros autores de la tesis, incluido un miembro de su Tribunal. Si le acusan de algo, hay que demostrarlo.

Curiosamente, la solución a todos sus problemas ha consistido en publicar en TESEO una tesis que ya estaba publicada en TESEO (aunque os lo parezca, no es una contradicción: es Sánchez). Ahora mismo, el conflicto con los medios de comunicación es la consideración del término plagio, que puede ser legítimo emplear en lenguaje periodístico, pero quizá no en el concepto académico o penal del mismo. Es posible que pecaron de exceso de celo, aunque no se puede acusar a los medios de publicar falsedades (¿o es que los medios de izquierda no habrían publicado lo mismo en el caso de tratarse de un líder de derechas?).

Parece que la Tesis fue de thriller, pero no de snuff movie. Si los medios hubiesen optado por otros términos como irregularidades, incoherencias, errores o chapuzas (es decir, corroborar que la tesis era un bodrio) tendrían mayor margen para seguir criticando al mediocre doctor durante bastante tiempo. Pero si acusan de plagio y se demuestra que no lo es (o al menos en el sentido penal del término), pierde fuerza el hecho de que la tesis doctoral fuese superficial, banal o inane.

Por eso, Pedro Sánchez tiene razón. Es doctor gracias a un bodrio cum laude de tesis original al 87% evaluada por un bodrio de Tribunal legal compuesto por miembros afines y mediocres. Ahora, espero que se relaje, tome una tila, mejore su autocontrol, recuerde cuando llamó indecente a su predecesor, siga practicando running o falconning (que se le ve muy estresado) y se dedique a gobernar en interés de todos. O, mejor aún, que convoque elecciones ya.

Necesitamos empezar a ocuparnos de lo importante.

El Príncipe Azul

Os pido a las niñas que queríais ser princesas que no os lamentáis más de los cuentos de hadas y del trauma que os supuso que os enseñasen a vivir soñando con la llegada de un príncipe azul. Porque para trauma, el mío: Yo tenía que ser ese príncipe azul. Pero los príncipes son guapos, seguros, tienen pasta, nunca se asustan y consiguen que la princesa se enamore a primera vista de él al salvarla. Y también la segunda y la tercera…

Y así, se supone que yo debía ser alto, fuerte, valeroso y un poco simple para escalar a una torre inaccesible y besar en los labios a una mujer muerta. Que hace falta ser necrófilo… Otra opción era convertirme en un superhéroe, pero mi alergia a los disfraces y a marcar paquete vestido de negro como un vampiro, hacía escasas mis opciones de conquistar a Kim Basinger. Además, se supone que el premio era encontrar una chica a la que que no conocía de nada (bastante guapa, eso sí), delicada y totalmente dependiente de mí y a quien tendría que solucionar la vida… Viéndolo con perspectiva, tampoco era un planazo.

No obstante, a la hora de buscar a la chica de mis sueños, tengo que reconocer que me gustaban las protagonistas de las películas de Disney. La primera en la que me fijé fue Ariel, una Sirenita inquieta y valiente, que emigra hacia un mundo nuevo… en busca de un guaperas. Con Bella, una chica soñadora y amante de la lectura, tuve un halo de esperanza al ver cómo se fijaba en una Bestia más fea que Picio (aunque bastante cachas y con un castillo)…  pero al final se transforma en un guaperas. Y ya lo terminó de rematar Esmeralda (una encantadora gitana, valiente e idealista) que demostró lo cruel que es para los feos que la protagonista del cuento te quiera como amigo (¡toda mi solidaridad con Cuasimodo!)… porque se ha fijado en un guaperas.

El que parecía inteligente, en realidad era malvado. Los simpáticos, ya sean el cangrejo Sebastián, el criado Lumière o las Gárgolas, quedaban para vestir santos o, como mucho, firmes aspirantes a Pagafantas. Total, que me veía fuera de sitio en el mundo de los cuentos y la genética tampoco me acompañaba. Pero no me dejé vencer ni por la adversidad ni por la resignación. Esa experiencia vital me hizo crecer como persona y declararme contracultural. Mi descendencia estaba en juego.

Decidí entonces poner en valor mis otras virtudes (simpático, agradable, interesante, buena gente… entre otras muchas que no es plan mencionar ahora que estoy fuera del mercado), alejadas de los parámetros de aquello a lo que se supone debía ambicionar. Pero, que conste, no guardo rencor a las aspirantes a princesitas por no haberse unido a la contracultura y haberme convertido en su oscuro objeto de deseo. Más bien, lamento las penalidades que debieron pasar al ser descubiertas por sus crueles madres viendo Pippi Långstrump o Shrek a escondidas, mientras empezaban su duro proceso de liberación.

Soy feliz con la vida que he vivido. He tenido la suerte de compartir tiempo con mujeres que tenían sitio para botas, libros, cuchillos, vasos (…); y tiempo para bailar, correr, descansar y tirarse en la hierba a ver pasar el cielo (…); soñar, fracasar y empezar de nuevo. Y por haber terminado junto a una cariñosa Reina con falda y pantalones, donde su ternura se ve acompañada por sueños, autonomía, valor, coraje y una inmensa paciencia para aguantarme. Bueno…, para ser honestos, en realidad a veces, que la vida tampoco es un cuento de hadas 😝