Superman vs bebé

Recién terminada la universidad entré en un proceso de selección para una empresa multinacional de auditoría. La primera prueba consistía en una dinámica de grupo, en la que participamos 9 personas. El mundo estaba en peligro y los grandes líderes mundiales estaban reunidos en una Convención. A ella se dirigían en un globo las nueve personas que eligiésemos cada uno de nosotros (reales o ficticias) para dar un mensaje que permitiese salvar el planeta. Pero el globo tenía un defecto, por lo que tendríamos que ir tirando por la borda a tripulantes hasta que solo llegase uno: el elegido que ayudaría a salvar el mundo. Y lo teníamos que acordar por consenso.

No me acuerdo de qué personaje escogí. Muy afortunado no estuve, ya que fue uno de los primeros que saltaron por la borda. En cambio, uno de los compañeros pareció dar con una ingeniosa solución en apariencia evidente: Superman. Si tú tienes un problema, yo te doy la solución. Rápido y efectivo. Vamos, el precursor de los populismos. A ver quién se oponía a ese argumento de lógica aplastante, mucho más eficaz que Mr. Lobo en Pulp Fiction. Afortunadamente una mujer (¡qué haríamos sin ellas!) dio una alternativa: un bebé recién nacido.

Mr. Superlobo miró con cierto desdén a nuestra salvadora: ¡Cómo podría un bebé dar una solución a la humanidad si ni siquiera habla y depende para todo de otras personas! Tuvimos que salir varios en su apoyo, porque el bebé escondía un sólido argumento. Si la solución a nuestros problemas proviene de un Superman que nos salve, la humanidad nunca va ser autónoma. Va a depender siempre de una autoridad externa que venga en nuestro rescate, quien podría esclavizarnos y hacer de nosotros lo que considerase oportuno. El final de la democracia y de nuestra libertad.

La presencia del bebé, en cambio, nos devuelve el encargo a nosotros, que hemos de ser responsables de aportar soluciones para cuidarle y protegerle. De ese modo, nos cuidamos y protegemos a nosotros mismos. A nuestro futuro. Es lo que nos puede suceder con el cambio climático. El cambio de los grandes líderes no va a revertir por sí mismo el reto que tenemos que afrontar. Que Trump desaparezca y regrese Obama no va a resolver el problema ni nos va a dar un planeta B. Quizá también influya que Xi Jinping no parezca tener una oposición política que vaya a cambiar la posición china respecto al calentamiento global. Los cambios más sostenibles, en cambio, se producen por la presión desde abajo hacia arriba.

Ese argumento no pareció convencer a Mr. Superlobo, por lo que hubo que buscar otro. Y fue muy bueno (modestia aparte): ¿Qué clase de Superman iba tirar por la borda a un bebé recién nacido para que se estampe contra el suelo mientras él se dedica a salvar el mundo? Parecía definitivo, pero nuestro compañero no parecía haber visto ninguna película de superhéroes y seguía defendiendo a su Superman asesino de bebés. Finalmente, se tuvo que llegar a una solución drástica, pero democrática. El consenso fue sustituido por una votación en la que el bebé se salvó por 5 votos a 4 y fue nuestro representante en la Convención para salvar el mundo… Si finalmente se salvó o no, nunca lo sabremos.

Ese bebé tendría ahora aproximadamente 16 años. Al crecer se podría haber convertido en un referente para salvar el mundo de una de las mayores amenazas que tiene actualmente: el cambio climático. Y no, no estoy tomando como referente a Greta Thunberg. Si lo hiciese, no llegaría a tiempo a celebrar las Navidades en casa y si a una madre no se le puede hacer esperar, menos a una abuela. El único amigo que conozco que tiene barco vive en Lima y no es un catamarán con capacidad para cruzar el océano.

Greta Thunberg es más bien un icono del mundo actual. El espíritu cada vez más crítico y menos profundo de nuestra sociedad, que cree que por faltar a clase los viernes va a conseguir revertir la amenaza a la que nos enfrentamos. Si fueron los científicos quienes lideraron y concienciaron a la sociedad en la lucha contra el agujero de la capa de ozono (que está en proceso de solución y se prevé que pueda quedar cerrado en 2050), no entiendo por qué ahora tenemos que buscar líderes más infantiles y superficiales, que pueden terminar generando el efecto contrario del rechazo a una urgencia que todos vivimos.

Como referente, me refiero más bien a Boyan Slat, holandés de padres emigrantes croatas y nacido en 1994. Es posible que la infancia de muchos niños de su generación sí quedase robada por las consecuencias de la Guerra de los Balcanes. Sin embargo, Boyan empezó a trabajar a los 16 años en una solución para limpiar la contaminación de plásticos en el océano mediante el aprovechamiento de las corrientes marinas. Creó la Fundación The Ocean Cleanup, con un sistema que prevé limpiar gran parte de la contaminación de plásticos presente en los océanos en un plazo de 5 años. Ha dedicado su tiempo, su esfuerzo y su talento en buscar soluciones y, sin embargo, no ha alcanzado la fama que otros atesoran.

Volvemos a estar en la misma disyuntiva que en el Superman de la dinámica. Pensar en iconos salvadores o apuntarnos a nosotros mismos como principales actores de las soluciones que tenemos que afrontar. Que una persona obtenga 50 millones de Euros, es una labor tremendamente laboriosa, pero en España toca a un Euro por cabeza. Podemos también buscar un culpable al que echar la culpa (Trump, capitalismo, heteropatriarcado…) o podemos hacer un análisis riguroso de las causas del cambio climático y ponernos a trabajar. Todo lo que merece la pena cuesta esfuerzo, sobre todo a las capas más desfavorecidas de la sociedad y a quienes luchan por llegar a fin de mes. Si el problema es de todos, la solución la tendremos que dar entre todos. Cada uno según sus responsabilidades, pero sin evadirlas. Desde apagar las luces que no se están utilizando hasta las soluciones políticas que subvencionen la descarbonización de la sociedad, con las consecuencias que ello tiene en los trabajadores que viven de estas industrias.

No sé si Mr. Superlobo fue seleccionado, pero yo no pasé la criba. Quizá los argumentos no eran tan buenos… Pero no guardo rencor. Al menos pude pasar una mañana agradable y logré salvar a un inocente bebé recién nacido de las garras de un malvado Superman. Ahora, lo que nos toca entre todos es pasar la selección del cambio climático. Como dice Carlos Alsina, lo que está en juego no es la supervivencia del planeta Tierra, sino nuestra capacidad como especie de habitar en ella.

2 comentarios en “Superman vs bebé

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