Bandera feminista

Vivimos en tiempo de conflicto. Un tiempo en el que se apuesta por la división mientras se desprecia la moderación. El objetivo es vencer a la otra mitad con el argumento de que los otros son menos malos que los propios. Y en ese momento se produce la apropiación de banderas. Cada parte quiere lucir un estandarte que los identifique claramente contra los otros. Nadie quiere que haya confusiones en periodo electoral.

La izquierda acusa a la derecha de apropiarse del himno y la bandera nacional. Unos símbolos constitucionales que lograron la adhesión de toda la sociedad hace apenas 40 años, empezando por el Partido Comunista que guardó la bandera tricolor en aras de una unidad nacional que implicaba reconciliación entre todos los españoles. Esa bandera que ahora avergüenza a amplios grupos de la izquierda, mostrando un desdén hacia los emblemas de todos como si en lugar de ser un símbolo plenamente democrático se tratase de la bandera del pollo franquista.

Como contraposición a la absurda situación que se vive con la enseña nacional, se quiere ondear la bandera del feminismo de forma excluyente. Haciendo el camino contrario, la izquierda se apodera de ella como un estandarte de su propiedad. El centro o la derecha no puede ser feminista, del mismo modo que no puede citar a Machado. Adriana Lastra (PSOE) ha afirmado recientemente que han de reventar las calles el 8 de marzo para reventar las urnas el 28 de abril. Con esas afirmaciones lo único que verdaderamente se consigue es reventar un movimiento transversal, donde solo se acepta un tipo de feminismo: el que defiende sus mismas ideas.

La consecuencia es clara. Según una encuesta de El País, el 37% de las mujeres afirman que quieren participar activamente en las movilizaciones de este 8-M, frente a un 61% que afirman que no lo harán. El problema no es tanto el porcentaje (que es muy elevado), sino que las respuestas me parecen cada vez más polarizadas, en contraposición con el impacto global que generaron las manifestaciones del año pasado. Divide y perderás. Mientras tanto, muchos postulados feministas de fondo cuentan con la aprobación de una amplia mayoría de mujeres y hombres de todo signo político: romper el techo de cristal, luchar contra la violencia de género, prevenir y castigar el acoso y las agresiones sexuales a mujeres o la equiparación de las tareas en el hogar.

La sociedad está cambiando. El papel de la mujer es cada vez más protagonista en nuestra sociedad. Muchas barreras que se han derribado y otras no tardarán en caer. El esfuerzo y el tesón de muchas mujeres conocidas (aunque no tanto como deberían) han sido clave para llegar a esta situación. Pero también hay muchas otras mujeres feministas (algunas sin saber que lo eran) que han propiciado que la igualdad de derechos para las mujeres sea posible. Mujeres anónimas que han luchado en silencio desde el interior de sus familias para luchar por la igualdad y los derechos de sus hijas.

Me vienen a la memoria mis dos abuelas. Mi abuela paterna, además de trabajar, luchó para que sus dos hijas tuviesen las mismas oportunidades laborales y la misma formación universitaria que sus dos hijos. Mi abuela materna vivía en la zona rural del norte de Palencia. Se dedicaba modestamente a cultivar la tierra y atender el ganado, en minifundios a los que no había llegado la revolución agraria. De cuatro hijos sobrevivieron dos, un hombre y una mujer. La lucha por el futuro de sus hijos propició que ambos saliesen de su casa con apenas 10 años para formarse en Madrid. La niña no se iba a quedar en casa a cuidar de sus padres. Tenía derecho a luchar por un mejor futuro del que podía tener en su pueblo.

Mis abuelas tienen una historia común con muchas mujeres que renunciaron a disfrutar de sus hijos. Mujeres que salieron de sus pueblos para servir en Madrid, Barcelona o Bilbao. Mujeres que proporcionaron educación universitaria a sus hijas. Mujeres que no cogieron un avión en su vida para hacer turismo. Mujeres que hoy se pueden sentir orgullosas de ver cómo ellas luchan por romper el techo de cristal y tener un papel cada vez más protagonista en sus empresas. Ninguna de ellas fue a talleres para descubrir el mapa de su clítoris. Y a la mayoría les parece absurdo el lenguaje inclusivo. Algunas de ellas fueron a misa diaria hasta su muerte. Otras eran activistas en sindicatos. Unas eran de izquierda, otras eran de derechas y algunas incluso de centro. Pero lucharon por un mejor mundo no solo para ellas, sino sobre todo para las siguientes generaciones, por mucho sacrificio que ello les implicase.

Volviendo a la encuesta, el porcentaje de hombres y de mujeres que se declaran feministas ha aumentado de manera espectacular en los últimos cinco años. Pero llama la atención que las generaciones intermedias sean las que menos feministas se sientan, como punto intermedio entre la generación que realizó el éxodo entre el campo y la ciudad y la nueva generación, con mucho más acceso a información, más crítica y más sensible a las injusticias. Y ni quieren ni pueden esperar. Estamos en el momento en que las mujeres que se han encontrado con las mejores condiciones de igualdad de género de la historia, pero todavía son insuficientes, hasta que se consiga igualdad y libertad plena.

Afortunadamente, los cinco líderes hombres de los principales partidos políticos españoles hacen esta semana sus propuestas feministas antes del 8-M y las elecciones. Han aparecido nuevos conceptos como el feminismo liberal, cuya primera reacción ha sido la oposición del feminismo no liberal. Más división… Curiosamente, los dos principales partidos han estado a punto de ser liderados por dos mujeres, mucho más moderadas y capaces que los que finalmente los dirigen… aunque ni los militantes del PP ni los del PSOE parecen echarlas de menos.

En cualquier caso, el 8-M debe servir de reconocimiento a todas las mujeres. La dignidad y la igualdad de oportunidades no es de derechas ni de izquierdas, sino de sentido común. Luchemos por encontrar acuerdos desde la diversidad sobre lo que es verdaderamente importante y concierne a los derechos de las mujeres. Y ondeemos juntos la bandera feminista como símbolo de un éxito de toda la sociedad y no una victoria de unos sobre otros. Así se verán verán beneficiadas las mujeres… y nos veremos beneficiados los hombres.

8 comentarios en “Bandera feminista

  1. Pingback: A trabajar – Zihuatanejo

  2. Pingback: Provocaciones – Zihuatanejo

  3. Pingback: Violencia de género – Zihuatanejo

  4. Pingback: El modificado – Zihuatanejo

  5. Pingback: Promesas – Zihuatanejo

  6. Pingback: Liderazgo inclusivo – Zihuatanejo

  7. Pingback: La estatua de Tamar – Zihuatanejo

  8. Pingback: Gafas – Zihuatanejo

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s