Los problemas crecen

La Navidad es la época entrañable del año donde dejas de hacer cosas menos importantes y disfrutas del tiempo compartido junto a los niños. Mucho más si pasas estas fechas por latitudes en las que a Santa Claus le pagan un extra por peligrosidad debido al riesgo de lipotimias.

El juego y el deporte son dos elementos con los que disfrutar este tiempo de placentero asueto. Son espacios muy importantes también para la educación de los niños. Hay padres que consideran que dejar ganar a los niños sirve para que incrementen su autoconfianza, así como para que se aficionen al deporte. Sin embargo, la peligrosa contrapartida es que nos puede generar niños con poca tolerancia a la frustración, así como problemas de convivencia cuando tienen que jugar con otros niños… y son derrotados.

Enseñar a perder a los niños desde pequeños tiene un gran valor. Aunque sea impopular. Además, ¿alguien se imagina al Profesor Miyagi dejándose ganar por Daniel-san para incrementar su confianza a la hora de enfrentarse con los niñatos que le hacían bullying? ¿O acaso el Maestro Yoda debería levantar la nave espacial de Luke Skywalker en Dagobah para que tuviese más opciones de derrotar a Darth Vader?

Tras mañanas y tardes agradables de dar cera y pulir cera, le hacía la siguiente pregunta a mi retoño: “Hijo mío, ¿qué has aprendido hoy?” Y compartíamos un largo rato juntos, tanto o más agradable que el juego en sí, descubriendo nuevas tácticas y estrategias con las que identificar puntos de mejora de cara a los siguientes partidos.

Todo era armonía. Todo era felicidad. Pero un fatídico día… el campo estaba embarrado, el sol me deslumbraba en los ojos, el árbitro estaba comprado y el público era hostil… O quizá fue simplemente la coordinación heredada de su madre, que hace pensar a quienes no nos conocen que es adoptado.

Es hecho es que, tras vencer al futbolín, el joven Padowan con brillo en los ojos, sonrisa en sus labios y retintín en su voz, emitió la fatídica pregunta: “Papá, ¿qué has aprendido hoy?”. La respuesta era obvia: “Hijo mío, que dejarte ganar de vez en cuando es bueno para tu autoestima”.

Menos mal que la madre, además de coordinada, es psicóloga.

4 comentarios en “Los problemas crecen

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