Hipoteca sentenciada

Hace 10 años decidí libremente adquirir una casa. Como no tenía el dinero necesario para pagar el importe que el propietario me solicitaba (una pareja de especuladores que querían vender más caro un piso que compraron barato a cambio de otro más grande), decidí solicitar un crédito al banco. La alternativa que tenía era acudir a la Mafia o esperar unos cuantos años de alquiler hasta haber ahorrado lo suficiente para pagar el importe de la casa añorada (igual en 2050 tendría mi propia vivienda).

Ya iba justo de dinero cuando me dieron la hipoteca, pero todavía faltaba toparme con el Estado. En aras de un mundo mejor y de servicios más modernos y cercanos al ciudadano (con la mínima burocracia que ello implica), me encontré con que debía pagar un 10% adicional al valor de la casa adquirida entre impuestos varios a las varias Administraciones que velan por mi bienestar y los servicios de un funcionario altamente cualificado (el notario) quien dio fe con más devoción que un obispo. En principio no me hacía mucha gracia desprenderme de mis últimos ahorros, pero los ideales solidarios que siempre han anidado en mí me llevaron gozoso a contribuir con nuestro Estado Social y Democrático de Derecho, sus Autonomías, Diputaciones y Municipios.

Hace unas semanas, leí la noticia de una sentencia que daba la posibilidad a algunos afortunados de recibir una paguilla extra como consecuencia de que un impuesto que habían pagado conscientemente (como se llevaba pagando 23 años) lo tendría que haber realizado la perversa (o no tanto) entidad bancaria que les otorgó el crédito. Imagino que en realidad soy un malvado envidioso, pero me dio rabia comprobar que otra vez me quedaba fuera del reparto mientras una minoría se beneficiaba a costa de una inmensa mayoría (que paradójicamente aplaudiría gozosa la dicha de los primeros).

Adicionalmente, me acordé del pastizal que le tendrían que devolver al comprador del casoplón que tenía Cristiano Ronaldo en La Finca (y eso que Madrid es la Comunidad Autónoma con el tipo impositivo más bajo) y mi pecado capital se terminó de desbordar. ¿Por qué a mí nunca me ha tocado la lotería? Por fortuna para la sociedad, la envidia no está arraigada en España (en contra de lo que muchos piensan) e incluso los defensores de los pobres estaban de acuerdo con la devolución del impuesto a dicho anónimo y humilde ciudadano.

Como en The Walking Dead, he descubierto al leer las noticias que todos los políticos están infectados por el mismo virus. Se han convertido en Zombis del populismo. Ni un solo partido defiende la sentencia del Tribunal Supremo. Podemos convoca una manifestación el sábado para que a Irene y Pablo les devuelvan un dinerillo por su modesta casa.  Su reverso tenebroso (Vox) critica, con la moderación que le caracteriza, a los que atacan a los jueces (por la posible relación con lo que pueda suceder en el juicio a los independentistas catalanes), pero tampoco tiene el valor de apoyar la sentencia. Ciudadanos coge la dirección del viento que sopla más a favor (para variar) y el PP (tú también, ¡Bruto!) indica que es una sentencia que tiene consecuencias sociales imprevisibles. Yo pensaba que con Casado el PP había elegido un mejor portavoz que el anterior (con el pequeño detalle de que en realidad le han designado Presidente), pero se ha sumado con gusto a la demagogia imperante… Será que hay elecciones en Andalucía y por eso Susana Díaz se suma a las críticas. También Pedro Sánchez y el Presidente del Gobierno se han opuesto a la sentencia y han propuesto una reforma legislativa, aunque no se descarta que cambien de opinión mañana (o al menos que lo haga uno de los dos).

Pero todos adolecen de los mínimos conocimientos de economía. Los impuestos, como el de AJD, los paga siempre el ciudadano (directamente o de manera repercutida) y nunca la entidad de crédito. Como en todo negocio, una parte (el banco) aporta lo que a la otra (el comprador de la casa) le falta a cambio de un precio (el interés). Un banco, obviamente, tiene que sacar beneficio de la transacción, por lo que si tiene costes adicionales (un impuesto), subirá el precio para mantener su ganancia (que tendrá que obtenerla, todo sea dicho, en competencia con los otros bancos).

En caso de haberse decretado que los bancos (o las Comunidades Autónomas) tenían que devolver los impuestos pagados en los últimos 4 ó 5 años, unos 4.000 millones de Euros habrían revertido en los compradores de viviendas (1.8 millones de hipotecas), sin tener en cuenta el nivel de renta de los mismos. Por otro lado, 4.000 millones de Euros menos de beneficios en los bancos implican una reducción en la recaudación de Hacienda por Impuesto de Sociedades de unos 1.000 millones de Euros para atender equitativamente las necesidades de los 48 millones ciudadanos que nuestras abnegadas Administraciones gestionan. Si, además, gran cantidad de ahorradores españoles tienen su dinero en fondos de inversión o acciones (también de bancos), seguro que más de una familia humilde se alegrará también por la sentencia.

¿Cuál de las dos opciones de sentencia era la más solidaria para el ciudadano medio español? ¿Cuál es la decisión del Tribunal Supremo que más te beneficia a ti?

Un comentario en “Hipoteca sentenciada

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