12 de octubre en Cuzco. Por un nuevo voto solemne

No existe mejor fecha para estar en Cuzco (o Cusco, o Qosqo) que el 12 de octubre, día de la Hispanidad, cuando parece que se va asentando (también en España) una cierta visión que condena la presencia española en el Nuevo Mundo, como ente opresor de florecientes imperios que fueron truncados. Pero la visita a Cuzco muestra también un ingente legado hispano que invita a un análisis crítico sobre la supuesta verdad de la leyenda negra española, y plantea una serie de interrogantes:

  • ¿Cómo pudo oprimir a inicios del siglo XVI un país con una población de menos de 6 millones de habitantes (4.7 millones en Castilla) a un Imperio Inca con una población de más de 10 y una superficie 5 veces superior, con las comunicaciones que existían en ese entonces? (Viajar de España al Perú era un trayecto de al menos 4 meses).
  • ¿Cómo pudo Francisco Pizarro derrotar a un ejército de 6.000 Incas en la Plaza de Armas de Cajamarca (con más de 30.000 adicionales acampados en el exterior de la ciudad) siendo soldados españoles únicamente 102 de infantería, 62 de caballería y 2 cañones?
  • Y aunque fuese un golpe de suerte / audacia derrotar en primera instancia a los Incas, ¿cómo pudo aguantar las embestidas de más de 50.000 soldados incas que querían liberar a Atahualpa?
  • ¿Cómo pudo sobrevivir a la rebelión de Manco Inca Yupanqui, hermano de Atahualpa y puesto en el poder por los españoles tras su ejecución, cuando se rebeló por la codicia de Hernando de Soto y los hermanos de Pizarro, así como por sus propias ansias de poder?
  • ¿Cómo pudo consolidarse un Imperio durante más de tres siglos basado simplemente en la opresión y en la extracción de riquezas?

Me atrevo a adelantar algunas posibles respuestas. Quizá el proceso de Conquista no fue sino la intervención de una minoría extranjera, poseedora de una tecnología superior, en plena guerra civil de un imperio en decadencia, erosionado por rivalidades internas. Quizá los Chachapoyas, los Cañaris, los Huancas o los Collas (apoyados por los incas partidarios del derrotado Huáscar) recelaban de un imperio muy jerarquizado que les imponía creencias, cultura, religión, idioma (¿les resulta familiar?) e incluso en ocasiones sacrificios humanos (aunque en mucha menor medida que los aztecas o los mayas), con el Inca como monarca absoluto. Y quizá también Pizarro supo estudiar la realidad a la que se enfrentaba y supo granjearse valiosos aliados gracias a sus profundas habilidades diplomáticas.

Por el contrario, podríamos considerar que, trescientos años después, el proceso de Independencia en América no fue sino una guerra civil entre españoles (que dejó desolada Latinoamérica) donde hubo una gran presencia de Indios Realistas, partidarios del mantenimiento del régimen monárquico, luchando frente otros Indios Patriotas que peleaban por la independencia. Paradojas de la historia.

Nadie puede negar que se causaron abusos y atropellos en la América española. Se produjeron en todos los Imperios a lo largo de la historia: Julio César en las Galias, Alejandro Magno en Oriente Medio, Gengis Khan en China, los árabes en la conquista de la Península Ibérica o Pachacútec con sus contemporáneos. Pero hubo una gran diferencia con los casos anteriores: Carlos I paralizó nuevas encomiendas en 1549 ante las denuncias por injusticias cometidas en el Nuevo Mundo. Entre 1550 y 1551 se celebró la Controversia de Valladolid, con un profundo debate entre los frailes Sepúlveda y Las Casas para analizar los abusos que se producían, así como como para discutir acerca de la legitimidad moral de la Conquista y cómo se debía desarrollar ésta.

Con errores y aciertos, nadie debería obviar que los españoles de entonces (muchos de ellos antepasados de los latinoamericanos actuales) dejaron un importante legado, como se puede apreciar en muchos libros y blogs que estudian la América española:

  • Aprobaron las Leyes de Indias, precursoras del reconocimiento de Derechos Humanos, donde se regulaban, entre otros, aspectos tales como matrimonio mixto, descanso dominical, derecho a salario justo o respeto a la libertad de conciencia (al contrario de lo que mucha gente cree, de acuerdo a la ley, nadie podía ser obligado a convertirse al cristianismo por la fuerza).
  • Fundaron gran cantidad de escuelas, así como Universidades (siendo la primera en 1551 en Lima – San Marcos). La educación fue el elemento central para consolidar la presencia española.
  • Erigieron una importante red de hospitales e impulsaron la primera campaña de vacunación masiva de la historia (contra la viruela).
  • Preservaron las lenguas indígenas (quechua, aimara, maya, guaraní…) mediante la publicación de libros en dichos idiomas, que estaban en riesgo de perderse al no existir tradición escrita. También se instaló un gran número de imprentas y se proporcionó una lengua de comunicación global: el español.
  • Recopilaron la historia de los imperios prehispánicos en términos laudatorios. Podemos destacar la participación del mestizo Inca Garcilaso de la Vega, con sus libros Comentarios Reales de los Incas e Historia del Perú.
  • Se construyó una importante red de comunicaciones (puertos, carreteras…).
  • No existían colonias sino virreinos y provincias españolas.
  • Se creó la moneda del real de a ocho como divisa global, que llegó incluso a ser la moneda utilizada en Estados Unidos hasta mediados del siglo XIX.

Muchas veces tendemos a idealizar lo que pudo ser y no fue. Siempre la esposa del vecino es más comprensiva que la propia y la fiesta se pone buena cuando uno se va. El Imperio Inca dejó un importante legado, pero también el Imperio Español. La historia es la que es y no tiene marcha atrás. Juzgar el pasado con los ojos del presente, además de inútil es una auténtica estupidez, sobre todo si se afronta desde prejuicios y relatos simplistas que prescinden del conocimiento real de lo que aconteció en aquella época.

Querer al Perú es también admirar su historia, pero toda ella. No renunciar a tres siglos. Es sentirse partícipe de sus primeras civilizaciones (desde Caral a los Huaris), del Imperio Inca, del Virreinato del Perú y de los años posteriores a la independencia hasta la democracia actual. Todos ellos, con sus luces y sus sombras, han contribuido a crear el Perú actual.

Tal vez ya sea tarde para cambiar himnos. Pero antes niegue sus luces el sol que faltemos a un nuevo voto solemne ante el Dios de Jacob, que nos haga sentir orgullosos de los estrechos vínculos que Iberia construyó contigo Perú.

8 comentarios en “12 de octubre en Cuzco. Por un nuevo voto solemne

  1. Luis

    Cómo nos tienes acostumbrados, excelente prosa combinada con rigor en los datos y maestría en la fusión de ambos, así como acierto en los juicios que se extraen de los mismos. Siempre es un placer leerte, y disfrutar de unos minutos para reflexionarte.

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